Marsella mestiza: Podría ser la primer ciudad con mayoría islámica de Europa occidental
Es la ciudad más antigua de Francia y también la capital cultural del viejo continente. Inmensa por donde se la mire, turística, controvertida, Marsella se debate entre un futuro de contrastes o de integración.
Los puertos siempre son fotogénicos y le adjudican a las ciudades que los albergan unos cuantos sobreentendidos: cruce de culturas, intercambio de valores, convivencia entre distintos. Un cuento de hadas coronado por proclamas de igualdad y sabores de bodegón entre pares. En el caso de Marsella, sólo basta rascar un poco para que la postal revele una dimensión sin florituras. A veces los vecinos comparten su idilio, otras tantas la convivencia adopta la forma, con suerte, de la tolerancia. En algunos casos las medianeras dejan afuera a unos u otros.En 2013, la ciudad de Zinedine Zidane vivió una extraordinaria metamorfosis, de cara a su investidura como capital cultural de Europa. Cinco años antes, las autoridades habían iniciado un proyecto para sacar a flote sus virtudes de metrópoli mediterránea y enterrar la reputación de mala vida que llevaba como denominación de origen. La operación cosmética dio sus frutos. La ciudad está más apetecible y vive un boom turístico sin precedentes (sólo en cruceros, atrae un millón de pasajeros al año), aunque algunas cicatrices se sobreimprimen sobre su puesta al día.

