Cuando el programa es bueno, pocos lo ven
Hacía rato que no teníamos series como “Contra las cuerdas”, “El puntero”, “El hombre de tu vida”, “Sónicos”… Significa que buenos productos hay. Lo que falta son espectadores interesados.
¿Qué cosa, no? Uno se resigna a ver la televisión como si fuera un infierno sartreano, la petrificación de un presente poblado por peleas de “gatas”, sexo enfermizo, un chocolatero encolagenado, modelitos a la caza de una billetera o un lugar en la marquesina, videos y chismes más armados que una película de Spielberg.
Pero el año se caracterizó por excelentes miniseries que nos colocaron en la órbita de la mejor industria audiovisual. Una lástima que tan poca gente se diera por aludida de la existencia de El puntero (El Doce), El hombre de tu vida (Telefé) o Sónicos (Canal 9). Todas ficciones producidas y exhibidas por canales de aire; o sea, para el gran público. Sin embargo, no lograron disparar en las multitudes charlas sobre temas como la política de albañal, la búsqueda insaciable del amor o algo que se le parezca, las nostalgias del primer rock nacional…
Pero quizá sólo entendemos por "repercusión" lo que obtiene un travesti que encarga mellicitos en Estados Unidos y se los trae en una caja forrada por Chanel, sostenida por un consorte callado. O losamores ilícitos de la bellísima y embarazada nieta de una vieja diva. Como para ganarles a seres con vidas más enrevesadas y empilchadas que una telenovela de Migré.
Cuestión de horarios. Contra las cuerdas, una serie de la TV Pública que arrancó en diciembre del 2010 y duró hasta agosto pasado, cosechó premios nacionales e internacionales. Rodrigo de la Serna recibió un Martín Fierro por su protagónico de un boxeador entrerriano que anda a los puñetazos con la fauna porteña y profesional. Tras la ceremonia, un periodista quiso saber qué sentía al ser premiado por algo que casi nadie había visto. "Qué se yo, hermano, no siento nada…", musitó el aludido.
Es que esto no es cine, teatro o la Copa Davis. Es televisión, un medio del cual sólo se espera chatarra, servida en cucharones en los horarios centrales. Lo bueno o distinto llega después de las 23, para un público que en general lo baja por Internet. Es la forma de desafiar horarios ímprobos.
Pero no es lo mismo ver en una pantalla plana de alta definición y con sonido estéreo que en el cuadrado de una PC o de una netbook. Uno de los motivos por los cuales, cada miércoles, la selecta platea televisiva de El puntero le hace el aguante.
Julio, te amamos. A veces arranca cerca de la medianoche. Circulan anécdotas maravillosas referidas a celulares con despertador; mensajes de texto con ring tones electrizantes y la leyenda "Gorda, no te duermas, que ya empieza"; consignas domiciliarias, con golpecitos en la pared medianera… Todo por no perderse un nuevo capítulo de la telenovela de Mario Segade y Daniel Barone, que ilustra sobre la trayectoria y el durísimo entorno del "Gitano" Perotti.
Es el "puntero" de marras, interpretado por Julio Chávez. Cualquier elogio le queda chico a este actor. Es nuestro Al Pacino. Puede hacer de príncipe o mendigo, héroe o canalla, amigo o enemigo, con la misma solvencia y reflejando lo más difícil de mostrar en cualquier personaje: el lado humano. El planteo argumental desafía varios clichés, al exponer el trasfondo y la carnadura de los famosos "barones" del conurbano bonaerense. En ese sentido, este "puntero" es un digno sucesor del Ecuménico López, aquel compadrito de Un guapo del 900 (1940), formidable y olvidada pieza de Samuel Eichelbaum. Estos caciques son peronistas; el de Eichelbaum era conservador. Además, esta época es mucho más bizarra, como se dice ahora. Hay más mugre en la calle y en los corazones.
Gracias por retirarse. Siguiendo la tradición, no queremos cerrar la columna sin hacerle un guiño a Doña Rosa. Parafraseando al personaje de Raúl Ceballos, damos gracias a monstruos sagrados que optan por retirarse antes que se les marchiten todos los laureles. Este año, Mirtha Legrand y Roberto Pettinato comprendieron que era hora de irse a casa, a hacer radio, a lanzar su propio perfume, libro o línea de ropa interior.
Total, igual los van a seguir invitando para las fotos. Tarde o temprano, también Nicolás Repetto y Moria Casán asumirán lo que asumieron Mario Pergolini, Gerardo Sofovich y Mariano Grondona. En cambio, Marcelo Tinelli y Susana Giménez parecen tener el secreto de la supervivencia en un medio que, ahora lo descubrimos, no sólo necesita mejores programas. También necesita mejores espectadores. Pero en eso estamos.

