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Copa América: récords negativos en celeste y blanco

La cara de decepción de Lionel Messi con la vista perdida en el horizonte se ha convertido en un símbolo repetido de la degradación de la selección argentina. Joaquín Balbis.

21 de diciembre de 2011 a las 08:07 p. m.
Copa América: récords negativos en celeste y blanco

La cara de decepción de Lionel Messi con la vista perdida en el horizonte se ha convertido en un símbolo repetido de la degradación de la selección argentina, involución que parece interminable y este año sumó un nuevo capítulo. La última imagen, que dejó una mueca de sonrisa con el 2-1 sobre Colombia en Barranquilla, por las eliminatorias sudamericanas, está lejos de sintetizar lo que fue este 2011 para Argentina, cuyo presente imperfecto poco se corresponde con su historia de grandeza.La esperanza es la de siempre: que la selección recupere identidad, juego y protagonismo, como condición prioritaria en busca de los laureles perdidos. Esa ilusión volvió a chocar este año con la realidad, algo que viene sucediendo desde 1993, cuando se ganó el último título en mayores: la Copa América de Ecuador. El período de desencantos dibujó alegrías con medallas de oro en Atenas 2004 y Beijing 2008, inolvidables momentos, aunque se sabe que en el fútbol la cotización de los Juegos Olímpicos pierde ante los mundiales o los torneos continentales.El año pasado había terminado turbulento por el nombramiento injustificado de Sergio Batista como seleccionador nacional en reemplazo de Diego Maradona. Si éste había hecho casi nada para quedarse, aquél había hecho menos para ser elegido, algo que confirmó que a los dirigentes responsables de decidir les cuesta horrores dimensionar que se trata del conductor de una selección de elite. De todas formas, si Batista hubiera logrado trasladar su floreado discurso al juego de su equipo, la luz hubiera encendido. El paso de los meses y los partidos pintaron el engaño, la Copa América acabó con la mentira y al DT se le agotó el apoyo de quienes lo nombraron sin reparar en antecedentes. Las incoherencias de Batista fueron demasiadas, con temas indescifrables como el caso de Tevez o el del esquema con tres volantes centrales, cuya falta de convicción marcó su rápida desaparición. Ante tanta inconsistencia, se cumplieron los presagios.

Argentina jugó mal la mayor parte del torneo, sólo venció a Costa Rica en Córdoba, realizó su peor Copa América de local, por primera vez en la historia no pudo ganarle a Bolivia en esa condición y el equipo fue reprobado.

Muchos se quedaron con el penal fallado por Tevez en la definición de cuartos de final ante Uruguay, que después se coronaría merecido campeón en un torneo en el que la mayoría mostró evolución, menos los albicelestes. En realidad, ese maldito penal fue el certificado de defunción para un ciclo que nunca debería haber nacido.Lacrado Batista, le llegó el turno a Alejandro Sabella, cuya elección fue mucho menos cuestionada. Si bien "Pachorra" tuvo un debut oficial amable, con la goleada a Chile en la primera fecha de eliminatorias, mordió el polvo la segunda, cuando la selección sufrió una derrota histórica con Venezuela, que le ganó por primera vez. Y todas las dudas aparecieron en la tercera, con el empate con Bolivia en Buenos Aires. El triunfo sobre los colombianos apenas si sirve para trabajar con calma para lo que viene, con el desafío de cortar esta pesada cadena de récords negativos en celeste y blanco. Algo clave a favor: cuenta con Messi, el capitán, el mejor de todos.