¿Cómo saber si sos el tipo de persona que se victimiza?
Aceptar nuestros sentimientos y defectos nos permite ser activos frente al malestar.
Ana es una mujer de 41 años, soltera y madre de una niña de 7 años. Piensa que los hombres con los que ha estado la han convertido en lo que hoy es: fría, malhumorada, irritable. Además, su familia no ha colaborado mucho, porque siempre la hacen enojar repitiéndole lo mal que se desempeña en su vida laboral y personal, dándole consejos que cree inútiles para criar a su hija. Ana no tiene amigos: los que han intentado serlo la decepcionaron y le señalaban su intolerancia. Su hija tiene dificultades en la escuela, pero Ana sostiene que las maestras no saben tratarla, no se esfuerzan lo suficiente y la retan sólo a ella. Ya ha discutido con varias. Nadie la entiende. ¿Qué puede estar sucediéndole a Ana?
A menudo nos cruzamos en la vida con personas que muestran conductas similares al ejemplo. Estas personas vivencian el mundo como demasiado hostil sintiendo que nada las beneficia. El exterior se transforma en un campo de batalla donde se desarrollan conflictos que en realidad son interiores. Se proyectan en el afuera reflejos de las partes negadas de la personalidad.

