5 razones para amar a Rambo
John Rambo tal vez sea uno de los personajes más icónicos del cine. Un guerrero todo terreno, el prototipo del macho alfa, capaz de acabar él solo con un ejército entero del enemigo de turno (peleó con soviéticos, vietnamitas y birmanos)
Lo que pocos recuerdan es que John Rambo nació como un rebelde. De hecho, la trama de First Blood, la primera película de Rambo se trata de un solado que regresa de Vietnam y a quien le cuesta adaptarse a su nueva vida civil, donde no hay balas rozándolo ni loquitos asiáticos que quieran electrocutarle las bolas.
Peor aún, lejos de ser tratado como un héroe, es detenido por el sheriff de un pueblo por vagabundear y llevado detenido. En la comisaría lo muelen a palos y él escapa. Es perseguido por la Guardia Nacional pero no les resultará tan fácil: Rambo es un especialistas en técnicas de guerrilla. Él se defenderá sin matar a nadie, salvo a uno en defensa propia (seamos realistas, él peleaba contra los buenos). Después de esta primera película, no sabemos bien qué pasó pero Rambo se convirtió en una especie de Capitán América que elimina a los comunistas como si fuesen moscas.
Sin embargo, más allá de que es un producto maniqueo del American way of living y los valores occidentales y etcétera, etcétera, etcétera, no se puede negar que ha marcado al mundo del cine como pocos. Y aquí están las razones, sólo algunas, por las cuales lo queremos.

