Zona Euro: la problemática del crecimiento y el empleo
Las asimetrías al interior de la Zona Euro en términos de niveles de actividad y empleo siguen siendo alarmantes.
La economía de la Zona Euro sigue exhibiendo señales de una recuperación compuesta por una aceleración del crecimiento en Alemania y una estabilización por el lado de las economías de la periferia (España, Italia, Grecia, Irlanda y Portugal).
Después de todo, la promesa de intervención ilimitada del Banco Central Europeo frente al riesgo de una salida desordenada del Euro, permitió que la salida vía deflación de precios y salarios no desembocara en un evento de disrupción financiera.
De todas formas, las asimetrías al interior de la Zona Euro en términos de niveles de actividad y empleo siguen siendo alarmantes.
Por un lado, el PBI de Alemania se ubica un 2,5% por arriba de los niveles pre crisis de principios de 2008, con una tasa de desempleo en 5,2% consistente con el pleno empleo.
Mientras tanto, la periferia europea que tuvo que recurrir al ajuste de precios y salarios frente a la salida de los capitales que había financiado el boom de consumo e inversión inmobiliaria en los años de oro de la primera etapa del Euro, todavía se ubica en promedio un 8% por debajo de los niveles pre crisis de principios de 2008.
Puntualmente, en Grecia, donde la crisis fiscal derivó en una parálisis del sistema financiero y en un evento de crédito asociado a la reestructuración con quita de la deuda pública, el PBI se ubica un 20% por debajo de los niveles pre crisis. En este caso, el ajuste de precios y salarios fue más severo que en el resto de las economías y el mercado de trabajo todavía exhibe una tasa de desempleo en torno al 50% en el segmento de los jóvenes.
Detrás de esta asimetría en los niveles de actividad y empleo se esconden los diferenciales de productividad que existen al interior de la Zona Euro. Si bien estos problemas existían desde el arranque de la moneda común, el boom del crédito dirigido a estas economías -principalmente desde la Alemania superavitaria- permitió financiar buena parte de estos desbalances a tasas bajas. Sin embargo, cuando los capitales se dieron vuelta, los desbalances de la periferia europea generados por los diferenciales de productividad tuvieron que recomponerse vía el sinuoso camino del ajuste de precios y salarios, dado que la devaluación competitiva no era una opción viable (dentro de la unión monetaria).
En el caso de España, luego de dos años de ajuste fiscal y recesión, la recomposición del sector externo vía el achique de las importaciones y la recuperación de las exportaciones empezó a reactivar el crecimiento económico. En el tercer trimestre, el PBI registró una suba de 0,4% (variación trimestral anualizada), aunque todavía se ubica en promedio un 7% por debajo de los niveles pre crisis.
Tomando como base de comparación el año 2010, mientras en Italia los costos laborales cayeron 2,4% respecto a los de Alemania, en España dicha caída se extendió al 5,3%. Sólo en Grecia, donde el ajuste de precios y salarios fue más severo, los costos laborales cayeron 27% respecto a los de Alemania.
Sin embargo, la brecha de competividad entre las economías del Euro todavía no se cerró. Si bien España y Grecia cerraron buena parte del déficit externo a partir de la deflación de precios y salarios, todavía el desempleo se ubica en niveles muy altos (en torno al 27%).
Evidentemente, si el canal del crédito no se recompone, algo que parece difícil mientras los bancos tengan que aumentar el capital y las familias sigan reduciendo los niveles de endeudamiento, los diferenciales de productividad al interior del Euro seguirán pesando sobre la recuperación del empleo de la Zona Euro.
Por eso, si bien la Euro Zona acotó el riesgo de contagio financiero a través de la promesa de intervención del Banco Central, todavía tiene que migrar hacia una integración fiscal y financiera que permita recomponer los problemas estructurales derivados de una unión monetaria de países con productividades y disciplinas fiscales divergentes. Mientras tanto, la recuperación del empleo y los niveles de actividad seguirá siendo lenta.
*Directora y Economista de Estudio Bein & Asociados.

