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Problemas económicos difíciles de resolver

Déficit fiscal, inflación, precios relativos deteriorados y caída de la actividad son los principales problemas de Brasil.

24 de enero de 2016 a las 12:01 a. m.
Problemas económicos difíciles de resolver
Caída libre. Petrobras se derrumba en la Bolsa (AP)

Desde hace varios años, la economía de Brasil sufre serios problemas macroeconómicos: un gasto público excedido que terminó en un déficit fiscal de dos por ciento del PIB; una política monetaria expansiva que elevó la inflación al 10 por ciento en 2015; la decisión de frenar el aumento de las tarifas de servicios públicos, que terminó deteriorando los precios relativos; y una deuda que durante el primer gobierno de Dilma Rousseff se elevó en 128 mil millones de dólares, según proyecciones privadas, entre otros. La caída de los precios de las commodities agrícolas, el menor crecimiento en las compras de materias primas principalmente de China y la caída de la confianza de consumidores y empresarios generaron las condiciones para la caída de la actividad. Según el último informe del FMI, la economía brasileña en 2014 creció sólo 0,1 por ciento, cayó 3,8 por ciento el año pasado, volverá a caer este año 3,5 por ciento y en 2017 la variación será nula. La inflación de 2015 fue de 10,7 por ciento, cuando el objetivo era de 6,5 por ciento. Se trata de la mayor escalada desde 2002 (cuando superó el 12 por ciento) y la primera vez que se supera la meta oficial desde 2003. Para este año, la proyección es que llegue a siete por ciento. También complica el panorama el hecho de que el gobierno recaudó por impuestos el año pasado 1,2 billones de reales (297.647 millones de dólares), su peor resultado desde 2010, según la Receita Federal, la autoridad fiscal de ese país. "Con un juicio político por delante, teniendo que negociar mucho, la presidenta no puede avanzar en el ajuste fiscal y ni siquiera los propios quieren apoyarla. Ahora, la credibilidad es clave. Dilma afectó las expectativa empresarias con un gobierno intervencionista y ahora, cuando plantea un ajuste, no le cree nadie. No hay un gobierno con rumbo aceptado", explica Elizabeth Bacigalupo.