Por Ganancias, el salario real cayó en 2012
Para trabajadores formales, creció el impacto negativo del tributo en el poder de compra real. En 2013, el problema se agrava.
Después de pagar el Impuesto a las Ganancias, el salario real mostró en 2012 una reducción en su poder de compra, que años atrás venía en crecimiento. Así lo indica un informe difundido ayer por el instituto de investigaciones de la Fundación Mediterránea (Ieral) que además presume que este fenómeno se repetirá este año y terminará afectando el consumo real de asalariados de ingresos medios y altos. El estudio explica que, en un contexto inflacionario en el que no existe actualización periódica automática de los parámetros nominales que definen los montos a pagar por ciertos impuestos, siempre existirán fuertes oscilaciones en el peso real que adquieren los tributos sobre los presupuestos familiares o empresariales. Como los impuestos quedan sujetos a ajustes discrecionales en oportunidad y cuantía por parte de los funcionarios, vuelven "menos previsible los ingresos reales de bolsillo de los trabajadores (después de pagar impuestos sobre sus ingresos) y la rentabilidad empresaria", dice el trabajo de los economistas Marcelo Capello y Gustavo Diarte. Tres jugadores. El informe aclara que eso es lo que está ocurriendo con el Impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría. "Cuando se discuten anualmente salarios, ahora existen tres jugadores que toman decisiones, afectando las acciones de los demás y el resultado final de la negociación", expresa. Inicialmente, el Gobierno nacional anuncia cuál será el ajuste de los parámetros del impuesto para el año (mínimos no imponibles, cargas de familia, deducciones). Luego, a partir de un cálculo de la inflación esperada para el año, los sindicatos formulan sus reclamos de mejoras salariales, las empresas dan a conocer su propuesta, y se da paso a la negociación paritaria. Para el Ieral, "entre 2001 y 2013 los salarios reales de los trabajadores formales habrán aumentado alrededor del 26%"."No obstante, el salario de bolsillo obtenido por los trabajadores, luego de pagar el Impuesto a las Ganancias, aumentó menos que dicho guarismo, a causa del avance del impuesto sobre los trabajadores de ingresos medios y altos", aclara el estudio. Mas presión al bolsillo. Capello y Diarte sostienen que las mayores alícuotas efectivas que se pagaron sobre los salarios en los últimos años fueron consecuencia de dos causas principales. La primera de ellas fue el insuficiente ajuste por inflación de las deducciones permitidas. Esto aumenta la base imponible del impuesto aún cuando los ingresos no hayan subido más que los precios de la canasta básica.El segundo motivo fue la falta de actualización, en la última década, de los montos que definen los tramos de las escalas del impuesto. Esta última situación puede motivar que asalariados paguen ahora alícuotas legales mayores del impuesto, aún cuando su ingreso real no haya subido, es decir, que sus ingresos se hayan movido a la par que la inflación. La bifurcación. Entre 2001 y 2012 existió mucho movimiento en el poder adquisitivo de los asalariados formales. En 2002 el salario real cayó pronunciadamente por efecto de la devaluación e inflación minorista, pero luego se recuperó a la par que la actividad económica. Si se observan las curvas de evolución del salario real, antes y después de restarle el impacto de Ganancias, corrieron paralelas hasta que la actualización de los parámetros del impuesto comenzó a ser sobrepasada por el ritmo de la inflación. "Punta a punta, y suponiendo una inflación del 25% para el corriente año, los salarios reales de trabajadores formales habrían aumentado un 26% entre 2001 y 2013", dicen Capello y Diarte."No obstante, el salario de bolsillo obtenido por los trabajadores, luego de pagar el Impuesto a las Ganancias, puede haber aumentado menos que aquella cifra", agregan.Esa bifurcación de las curvas del salario se observa en diferentes escenarios, para trabajadores solteros o casados, con salarios brutos de diferente escala (ver infografía). Situación incómoda. El estudio concluye que el Gobierno nacional "ha quedado en una incómoda situación en su estrategia de no reconocer el problema inflacionario". Para bajar las expectativas inflacionarias y mantener alta la recaudación, anunció un ajuste del 20% en Ganancias, apostando a que las paritarias imiten ese porcentaje. Al no anunciar un plan antiinflacionario, los sindicatos podrían intentar compensar el mayor peso que tendrá el Impuesto a las Ganancias si la inflación resulta superior al 20%.
.000 trabajador soltero
2012. Con ingresos brutos de $ 10.000 mensuales, el incremento neto de bolsillo (después de pagar Ganancias) resulta de 18,8%.
2013. Si el salario nominal sube 20%, Ganancias se queda con 5,8% del aumento. Si aumenta un 25% después de impuestos, será en realidad 22,9%. Ganancias se queda con 8,5% de su aumento salarial.
.000 Casado, dos hijos
Cálculo. Con ingresos brutos de $ 20.000 en 2012 ($ 16.600 netos), una vez que se cobre el Impuesto a las Ganancias, por la inflación, el Estado nacional se quedará con 14%, 18% y 21% del aumento nominal de salarios que dicho trabajador obtenga en 2013, para supuestos de incrementos nominales de salarios del 20%, 25% y 30%, respectivamente.

