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Pies de plomo

El radical Raúl Baglini elaboró un teorema que la práctica política argentina valida en cada elección: “El grado de responsabilidad de las propuestas de un partido o dirigente político es inversamente proporcional a su distancia al poder”.

03 de mayo de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Pies de plomo

El radical Raúl Baglini elaboró un teorema que la práctica política argentina valida en cada elección: "El grado de responsabilidad de las propuestas de un partido o dirigente político es inversamente proporcional a su distancia al poder". Así, Mauricio Macri esbozó que iba a quitar el cepo cambiario apenas asumiera, pero conforme crecen sus chances presidenciales relativiza los tiempos de esa medida.Seguramente, si Sergio Massa creciera (es un supuesto) en las encuestas, su promesa de eliminar el Impuesto a las Ganancias de los asalariados se matizaría con "determinados salarios".Sólo las propuestas de Daniel Scioli son tan lavadas que podrían resumirse en una ironía de Woody Allen: hay que mejorar lo que deba mejorarse y mantener lo que deba mantenerse.La ley de gravedad de la política universal (que en Argentina es más absoluta aún) dice que a la gente no se le puede decir toda la verdad y mucho menos la verdad que no quiere oír. Todos los candidatos y sus equipos económicos saben que debe devaluarse la moneda entre 30 y 40 por ciento durante 2016, pero ninguno hará explícita semejante "promesa" piantavotos.Es innegable que el próximo gobierno deberá "aflojar" la presión impositiva a las empresas y, además, empezar a cerrar el enorme agujero fiscal; para cubrir ese desfinanciamiento deberá volver mansamente al mercado del crédito externo y, finalmente, arreglar el tema de la deuda externa si no quiere seguir pagando las tasas que asume un kirchnerismo en retirada. Suavizar las relaciones con el FMI, el Club de París y otros organismos de crédito es algo que harán seguramente Macri, Scioli o Massa (es un supuesto), pero que –sobre todo los dos últimos– esquivarán como definición.Fue el carismático Guido Di Tella quien, en 1989, adelantó sorpresivamente los tiempos institucionales con una frase poco feliz: "¿Alto? Nuestro gobierno va a tener un dólar recontraalto", dijo y generó una corrida cambiaria sobre el final del mandato radical.Aunque nadie ejerce ahora el sincericidio de Di Tella, muchos actores económicos empiezan a tomar posiciones sabiendo que 2016 tendrá otro nivel de precios relativos. Las automotrices juegan a achicar sus deudas en dólares con proveedores y filiales del exterior y muchos sectores se sumarán a esa tendencia en el segundo semestre. De las Paso de agosto, seguramente no saldrá un panorama definitivo y la toma de decisiones entrará en una impasse que traspasará la primera vuelta y dejará todo en tensa expectativa hasta fines de noviembre. Las empresas que hace rato se mueven con cautela y mirada de corto plazo adoptarán pie de plomo hasta que empiecen las definiciones del nuevo camino.