Pyme familiar. De la "oficina" en McDonald's a jugador logístico nacional: el plan de Capital Box para desembarcar en Buenos Aires

Su fundadora empezó en 2001 con una moto, atendiendo a los clientes desde una sucursal de la cadena de hamburgueserías. Hoy sus hijos, Ignacio Calás y Nicolás March Barazzutti, lideran una compañía que acaba de desembarcar en Barracas y tiene planes para seguir avanzando en todo el país.

30 de mayo de 2026 a las 12:01 a. m.
De la "oficina" en McDonald's a jugador logístico nacional: el plan de Capital Box para desembarcar en Buenos Aires
Nicolás March Barazzutti e Ignacio Calás, hermanos y principales responsables de Capital Box. (Ramiro Pereyra)

La historia de Capital Box podría ser el guion de una película sobre la resiliencia argentina. Todo comenzó en la crisis de 2001, cuando Paola Barazzutti, la fundadora, perdió su empleo como secretaria tras un ajuste de personal en una empresa de telecomunicaciones. Sin mucho capital pero con audacia, convirtió las mesas de un McDonald's en su oficina: desde allí llamaba a potenciales clientes para vender servicios de mensajería y paquetería para empresas, mientras inventaba excusas ingeniosas cuando alguien pedía visitarla en su oficina. Por la tarde, ella misma se subía a la moto para repartir los sobres.

Hoy, el panorama es radicalmente distinto. Sentados en las modernas naves ubicadas en el parque industrial Polo 52, en la intersección de la Circunvalación y la autopista a Rosario, Nicolás March Barazzutti (22) y su hermano Ignacio Calás (30), responsables comercial y tecnológicos de la firma, respectivamente, representan el recambio generacional de una pyme que dejó de ser una empresa de cadetería para transformarse en un jugador nacional en la logística integral y el fulfillment (logística de última milla para el comercio electrónico).

Con la energía de la segunda generación, ambos encararon un plan de expansión a nivel nacional que los llevó a tener presencia en Salta y en Mendoza, y, en marzo pasado, a desembarcar en Barracas, en la ciudad de Buenos Aires.

–La historia de tu mamá, Paola, sorprende. ¿Cómo recuerdan esos inicios desde la mirada de la segunda generación?

–Nicolás March Barazzutti (NMB). Es increíble. Ella siempre cuenta, y nos reímos mucho, que cuando los clientes le decían: "Che, voy a tu oficina así te conozco", ella inventaba que estaba cerca de la oficina de ellos para no tener que blanquear que su oficina era el café del McDonald's. Arrancó con un compañero de trabajo que duró apenas dos meses porque el negocio no daba para dos familias. Así que se quedó sola, vendiendo por la mañana y repartiendo en moto por la tarde. Fue un crecimiento a pulmón: a los seis meses, contrató al primer chico, y en dos años ya tenía 40 motoqueros dando vueltas por Córdoba.

–¿En qué momento esa empresa de mensajería postal se convierte en lo que es hoy Capital Box?

–Hubo un proceso natural de adaptación. Primero, fuimos Capital Post, porque el foco era lo postal y la cadetería profesional, pero como no éramos correo oficialmente en ese entonces, tuvimos que cambiar. En ese momento, no teníamos depósito, sino sólo traslado. Migramos a Capital Box hace unos años porque el nombre ya sugería almacenamiento y paquetes. El gran salto fue en 2010, cuando mi vieja pudo comprar su primera camioneta, una Kia 1500, y alquilar un local chiquito en la avenida Emilio Caraffa. Ahí dejó de ser solo sobres y trámites para empezar con la logística.

"Mamamos logística desde que somos chicos", aseguran Nicolás March Barazzutti e Ignacio Calás. (Ramiro Pereyra
"Mamamos logística desde que somos chicos", aseguran Nicolás March Barazzutti e Ignacio Calás. (Ramiro Pereyra (Ramiro Pereyra/La Voz)

–¿Cuál fue el punto de quiebre para meterse de lleno en el almacenamiento y el fulfillment?

–Fue hace unos ocho años. Nos mudamos de aquel local a un depósito en Circunvalación. Mi mamá cuenta que cuando entró y vio esos 1.000 m2 vacíos, se paró en la puerta y pensó: "¿En qué me metí? ¿Cómo voy a pagar esto?". Fue una apuesta total porque no tenía clientes de almacenamiento confirmados, pero salió bien. Los mismos clientes nos pedían: "Che, tengo que guardar un pallet", y así fuimos evolucionando. Finalmente, en 2022 nos instalamos en Polo 52, lo que fue un acierto porque estamos a la salida hacia Buenos Aires y a 500 metros de la Circunvalación.

–Supongo que la pandemia los ayudó a expandir aún más sus servicios, ¿no?

–Sí, ahí el mercado cambió para siempre: floreció el e-commerce, donde nosotros somos el socio estratégico que permite que el cliente se olvide de la operación y se dedique a vender. Hoy, por ejemplo, somos el operador logístico de Sanatorio Allende en la distribución de los medicamentos, mientras que la cadetería en moto, que marcó el inicio de la empresa, hoy representa el 15% de la operación.

–¿Cómo vivieron ustedes la creación y el desarrollo de la empresa como hijos?

–Ignacio Calás (IC). Es especial ese momento, ver a una mamá ocupada todo el tiempo, que en la empresa llega temprano y se va tarde. Pero en las charlas de cada cena íbamos viendo cómo crecía; eso nos fue motivando y haciendo crecer en nosotros la idea de ser parte de esto. Mamamos la logística desde que somos chicos.

–Hoy ustedes están al frente de la gestión. ¿Cómo fue ese proceso de recambio?

–Yo entré primero, desde chico, ayudando en lo que podía, siempre hacía falta una mano más, desde salir a repartir o ayudando a alguien a colaborar en el depósito, manejando una combi, o en la administración haciendo conciliación en los bancos, así hasta que comencé a jugar al rugby en forma profesional.

–¿Dónde jugaste?

–En La Tablada. Entre los 17 y 18 años pasé por los Pumitas, con los cuales ganamos una medalla de bronce en un mundial juvenil. A partir de 2018, inicié la carrera profesional; estuve jugando en Australia (para Melbourne Rebels) y en Francia (Carcassonne y Stade Niçois). A mi me gustaba la tecnología, así que estudié programación. Luego hice una experiencia laboral en otras empresas, formé parte de equipos con los que actualmente seguimos participando de algunos proyectos, pero siempre estuve ligado a Capital Box. A mediados de 2023, regresé y empecé a trabajar en el desarrollo de softwares internos, tecnologías y de otras áreas internas.

Nicolás March Barazzutti e Ignacio Calás en una de las cinco naves que tienen en Polo 52. (Ramiro Pereyra)
Nicolás March Barazzutti e Ignacio Calás en una de las cinco naves que tienen en Polo 52. (Ramiro Pereyra) (Ramiro Pereyra/La Voz)

–¿Y en tu caso, Nicolás?

–NMB. Yo entré apenas terminé la secundaria, a finales de 2021. Nuestra vieja fue muy clara: para mandar, primero hay que saber hacer. Ambos pasamos por todas las áreas: depósito, reparto, administración. Hoy Ignacio está muy enfocado en el IT y tecnología aplicada; y yo, que soy un apasionado de los negocios, estoy a cargo de lo comercial.

–Hablando de expansión, recientemente hicieron una apuesta fuerte en Buenos Aires. ¿Cómo viene ese desembarco?

–Fue una insistencia de mi hermano y mía. Notamos que el 70% de las ventas de nuestros clientes de Córdoba se concentran en Buenos Aires y que ellos necesitaban tener presencia física allá para competir. Hace dos meses nos mudamos a un depósito más grande en Barracas. Me pasó lo mismo que a mi mamá: llegué a la puerta del depósito nuevo, lo vi tan grande y dije lo mismo que mi mamá años atrás: "¿Qué vamos a hacer acá? ¿Cómo vamos a pagar esto?". El tema es que fue una idea nuestra, una responsabilidad que asumimos para potenciar esa unidad de negocio.

–¿Qué dimensiones tiene hoy Capital Box en términos de estructura y volumen?

–Sumando Córdoba y Buenos Aires, hoy manejamos 10 mil m2 cubiertos de almacenamiento. Tenemos 600 clientes dados de alta. En Córdoba estamos distribuidos en cinco naves aquí en Polo 52 y en Barracas, además de depósitos satélites que usamos con partners para sobrestock.

–¿Y en cuanto a volumen?

–Estamos moviendo efectivamente unas 15 mil unidades pickeadas por nave y movemos unos siete mil paquetes por día en total. Somos un equipo de 70 colaboradores repartidos en Córdoba, Buenos Aires, Salta y Mendoza.

–Mencionaste Salta y Mendoza. ¿Qué tipo de operaciones realizan allí?

–En esas provincias hacemos logística inversa y entregas de "última milla". No tenemos warehousing (almacenamiento) propio allá todavía, pero completamos la cadena de distribución para nuestros clientes nacionales.

–Como nueva generación en el sector, ¿cómo ven el negocio de la logística hoy? ¿Qué cambió con la coyuntura económica actual?

–La logística es un negocio transversal a todos los rubros, todos los negocios necesitan logística, pero el mercado cambió.

–¿Cómo cambió?

–Comparado con 2023, quizás hay menos volumen bruto, pero el comportamiento es distinto. Ya no es negocio tener stock inmovilizado por meses, como pasaba antes por la inflación o las trabas a las importaciones. Hoy el cliente busca la rotación. Como las importaciones fluyen más rápido y la inflación bajó, ya no necesitan comprar masivamente para cubrirse. Ahora van reponiendo a medida que venden, y eso exige una logística mucho más ágil y precisa.

–Hoy el mercado es más exigente.

–IC. Sí. Exige procesos de trazabilidad constante, el cliente quiere ver con transparencia absoluta y en cada momento el tratamiento de su viaje. Esto es un desafío muy grande para la empresa para generar un sistema que ofrezca trazabilidad y transparencia. Esto nos lleva a otro de nuestros desafíos: mejorar permanentemente los tiempos de entrega.

–¿Y la tecnología? ¿Qué rol juega en una pyme que nació de una libreta y llamadas desde un McDonald's?

–NMB. Es fundamental. Hoy casi todos nuestros clientes están integrados a través de APIs. Ya no existe el pedido por mail o el remito escrito a mano; nuestro sistema "chupa" la información directamente de sus tiendas (Tiendanube, Mercado Libre, etcétera) y genera la orden de preparación automáticamente. Eso elimina el error humano y acelera los tiempos. Incluso, aunque suene a ciencia ficción, en algún momento el control de stock se hará con drones dentro de los depósitos; para el reparto en calle, todavía falta mucho en Argentina.

–Se nota un fuerte énfasis en la cultura interna. En sus redes sociales se ve mucho a los operarios participando de videos y de bromas. ¿Es parte de la estrategia?

Nicolás March Barazzutti e Ignacio Calás, responsables de Capital Box. (Ramiro Pereyra)
Nicolás March Barazzutti e Ignacio Calás, responsables de Capital Box. (Ramiro Pereyra) (Ramiro Pereyra/La Voz)

–Totalmente. Para nosotros el cliente es un socio, y me gusta mostrarle quiénes son las personas reales que arman sus pedidos y cuidan su mercadería. Genera una mística de equipo. Los chicos proponen ideas para los videos, se ríen con los bloopers, y eso ayuda a descontracturar un trabajo que es muy exigente, como estar todo el día "pickeando" o viendo el sistema. Queremos que sientan que somos un solo equipo con un objetivo común.

–¿Cuáles son los próximos pasos? ¿A dónde apunta Capital Box en los próximos años?

–Nuestro sueño es posicionarnos como el fullfiller número uno a nivel nacional. El mercado argentino tiene muchísimo por explotar todavía. El plan es consolidar fuerte la zona centro y Buenos Aires, que es un mercado con mucha competencia pero donde hay lugar para quienes brindan un servicio profesional con trato humano. A corto plazo, el objetivo son Rosario y Mendoza, para completar ese corredor logístico clave.

–Para cerrar, ¿qué lugar ocupa hoy Paola en este nuevo esquema liderado por sus hijos?

–Ella dice que tiene tres hijos: Ignacio, yo y Capital Box. Ella vivió esto desde el hambre, desde el esfuerzo absoluto, y ver el crecimiento actual la emociona muchísimo. Si bien nos ha delegado la conducción estratégica y nosotros tomamos muchísimas decisiones solos para alivianar el día a día, ella va a tener 90 años y va a seguir sentada en su escritorio. Es superflexible, no le interesa estar arriba en la jerarquía y en todas las decisiones, sólo le apasiona ver que su empresa sigue creciendo.

–No es un problema sencillo el recambio en una pyme familiar.

–Sí. El desafío es profesionalizar y estandarizar procesos con tecnología, pero sin perder nunca esa flexibilidad y llegada humana que nos trajo hasta acá. Que el cliente sepa que detrás de los números hay personas trabajando para que su negocio salga bien.

Nicolás March Barazzutti e Ignacio Calás, ambos apasionados por el rugby. (Ramiro Pereyra)
Nicolás March Barazzutti e Ignacio Calás, ambos apasionados por el rugby. (Ramiro Pereyra) (Ramiro Pereyra/La Voz)

Rugbiers y hermanos

  • Nombre. Ignacio Calás (30).
  • Cargo. Socio y jefe del área IT.
  • Le gusta. El rugby y la tecnología.


  • Nombre. Nicolás March Barazzutti (22).
  • Cargo. Socio y gerente comercial.
  • Le gusta. El rugby; también jugó en La Tablada.


  • Empresa. Capital Box.
  • Colaboradores. 70.
  • Operaciones. Tiene su casa central en Córdoba, en el parque industrial Polo 52, y depósitos en Barracas (Buenos Aires). También opera en Salta y en Mendoza.
  • Depósito. Entre Córdoba y Buenos Aires suma 10 mil m2 para depósito. Mueve en total 15 mil unidades "pickeadas" por naves y unos siete mil paquetes por día.
  • Teléfonos. (0351) 589-9400. WhatsApp 3512 30-8202
  • E-mail. [email protected]
  • Instagram. @somoscapitalbox
  • Web. www.capitalbox.com.ar