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Mauricio, el “marxista”

El Macri “marxista” viene trotando por el camino contrario al ajuste drástico: subsidia la exportación de petróleo y comprará los “stocks” remanentes de leche en polvo.

13 de marzo de 2016 a las 12:01 a. m.
Mauricio, el “marxista”

Una semana atrás, el exsecretario de Comercio Guillermo Moreno aseguró que no se veía reflejado en su par de elenco –el exministro de Economía Axel Kicillof– porque, según dijo, el muchacho era "marxista". Él, Moreno, en cambio, se reivindica como un peronista clásico. Como en otras cosas y opiniones que vertió a lo largo de su gestión, el también apretador serial de empresarios se equivocó una vez más. El marxista parece que no es Kicillof, sino Mauricio Macri.Macri decidió echar a navegar su gestión en el gradualismo, en lugar de apelar al shock , tal como reclaman sectores económicos que ven en esa estrategia un desgaste inútil que mantiene a la inflación con buena salud.En concreto, piden ya un drástico recorte del gasto público, sin reparar en su doloroso impacto en el desempleo o en la caída del nivel de actividad. Quieren que la máquina de imprimir billetes se frene de golpe, en lugar de mantener sus engranajes calentitos cuatro años más.Pero el Macri "marxista" viene trotando con su perro "Balcarce" por el camino contrario.Es casi seguro que, al finalizar el año, el déficit será igualmente enorme, por el impacto de la menor recaudación en función de las concesiones impositivas y los compromisos de pago, entre otros, a las provincias.No todo termina allí: Mauricio parece haber leído de reojo a Gramsci, aquel teórico del sindicalismo, admirador del gran Karl, porque una de sus primeras medidas fue subsidiar las exportaciones de petróleo para frenar los despidos en esa industria, ante el desplome de la cotización del crudo. A ver si leemos bien: con el precio de las naftas, todos estamos subsidiando a las exportaciones petroleras.Pero Marx vendría directamente a colocarle una medalla en el pecho si tuviera la posibilidad de enterarse de la última decisión: convertir al Estado en comprador del stock remanente de leche en polvo, para sostener el precio a los tamberos.Obviamente, cuesta imaginar a Macri en ese terreno del pensamiento. Más bien sólo es por ahora un pragmático apagando como puede los fuegos de una economía destrozada.