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Los cuatro fantásticos

La energía, el campo, la minería y los servicios de alto valor agregado. Estos son los sectores en los cuales la Argentina puede alcanzar un alto grado de desarrollo con reglas de juego estables, reordenamiento fiscal y distintos grados de inversión.

26 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
Los cuatro fantásticos
Aranguren y Constantini escuchan la disertación de Kaufman.

Enviado especial a Mar del Plata. Hay futuro en la Argentina. No es una expresión de deseo, es el reflejo de un compendio de datos relevados por expertos en campos como la energía, la minería, el agro y los servicios de alta especialización. El 50º Coloquio Anual de Idea reunió en un mismo escenario a Juan José Aranguren (Shell), Ricardo Negri (Aacrea), Sergio Kaufman (Accenture) y el chileno Xavier Costantini (McKinsey) para ahondar sobre lo qué viene y derribar, de paso, algunos prejuicios. Más allá de Vaca Muerta El desarrollo energético del país tiene, a criterio de Aranguren, un doble propósito. El más urgente, frenar la sangría de 12.500 millones de dólares en importación de combustibles. Luego, apuntarle al autoabastecimiento, para lo cual juegan no solo los recursos hidrocarburíferos sino también el despliegue de otras estrategias como la generación eléctrica por sistemas hídricos, atómicos y eólicos.Advirtió que la matriz primaria de reservas petrolíferas muestran un horizonte de apenas 11 años. En tanto, en el sector gasífero, con el actual nivel de explotación las reservas alcanzan a poco más de un lustro. "Vaca Muerta es la nueva panacea y el Santo Grial hacia donde nos dirigimos", definió, aunque trazó dudas sobre las posibilidades actuales de explotación y desarrollo. En ese entorno, Aranguren dijo que, con un "plan estratégico a largo plazo y respeto por las leyes", Argentina podría aprovechar su potencial hídrico, explotado en apenas un 40 por ciento de sus posibilidades, contra el 75 de Europa y el 70 de Estados Unidos y Australia. También el país está en condiciones de crecer en energía eólica, cuyo costo de producción se abarató 10 veces en 30 años. Argentina cuenta con un horizonte de 30 gigavatios en la Patagonia, el 10 por ciento de la electricidad que se produce en el planeta. En el noreste del país, la producción de energía mediante dispositivos solares (que también abarató sus procesos en un 40 por ciento) se desarrollaría copiando la experiencia mundial, donde la generación aumentó de 1,3 a 137 gigavatios en 14 años. Jujuy, Salta y Santiago del Estero podrían generar tanta energía solar como lo hace actualmente Alemania."En 2006, el Congreso aprobó la ley de Recursos Renovables que indicaba que en 10 años debíamos tener el ocho por ciento de la energía disponible de esa forma, con suerte, vamos a llegar al 1,6 por ciento", dijo. Minería: crecer por cinco Argentina presenta calidad de recursos, costos laborales relativamente bajos y un marco social positivo "con problemas puntuales" para el desarrollo de la industria minera, sostuvo el chileno Xavier Costantini, director de McKinsey & Co. Al revés de lo que piensan muchos (que a la minería la frenan los conflictos ambientales), el consultor recalcó que los principales problemas son la incertidumbre jurídica, la falta de dólares y las enormes inversiones que requiere la exploración. La Cordillera cuenta con cobre, oro, plata y litio. El país creció cuatro veces en producción en los últimos 10 años y, comparado con sus vecinos, el volumen de operaciones es un tercio del existente en Perú y un sexto al de Chile. Están pendientes de inversión unos 27 mil millones de dólares, desembolso que multiplicaría por cinco el producto interno bruto (PIB) minero, con un impacto directo en las comunidades, pues las firmas estiman que se crearían unos 500 mil puestos de trabajo. Costantini indicó que los costos argentinos son la principal ventaja frente a jugadores ya existentes, como Chile y Australia (líder mundial en minería). Pero, asimismo, talla la accesibilidad a esos recursos frente al país trasandino donde cada vez hay que ir más alto y más profundo para encontrar minerales. Dólares en el cerebro Todos los días, 120 mil argentinos se levantan para producir servicios exportables de alto valor agregado. Pero ese número podría duplicarse en cinco años con una política de promoción del sector, afirmó Sergio Kaufman, titular de Accenture. La actividad genera ingresos por unos seis mil millones de dólares, el equivalente a 17 millones de toneladas de soja. Parece mucho, pero es nada cuando se contabiliza que es solo el dos por ciento de lo que esta actividad involucra a nivel mundial. En ese plano, la Argentina cuenta con la ventaja de tener afinidad cultural con los países de destino, talento, manejo de idiomas, un huso horario amigable y altos niveles de productividad. "Los servicios de alto valor agregado, no requieren importar nada; se necesita una inversión de sólo 10 mil dólares por puesto laboral y es todo derrame neto en la economía local", enumeró Kaufman. Un campo sin final El potencial agropecuario es un viejo conocido a la hora de hablar de futuro. Pero Ricardo Negri, responsable de Innovación + Desarrollo de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), sostiene que pese a la baja en el precio de la soja, con la demanda de alimentos que plantea la FAO para 2020, el complejo agroexportador puede traer 30 mil millones de dólares adicionales a los 97 mil millones que ya genera en su conjunto. El sector aporta el 60 por ciento de las divisas totales que ingresan al país, participa en el 45 por ciento del total de impuestos que se recaudan y está atomizado en 276 mil campos familiares. En un año, produce compras por 262 mil millones de pesos que, en casi un 80 por ciento, se canalizan en el pueblo más cercano al productor.De pasó, Negri tiró por la borda un prejuicio sobre los pool de siembra: la mayor explotación agrícola del país suma el medio por ciento del total de la producción.Para Aacrea, rentabilidad, previsibilidad, tecnología, institucionalidad, políticas de Estado y el aporte de las personas podrían generar un nuevo boom de producción agropecuaria y cárnica, con derivaciones poco conocidas como la colocación en órbita de satélites específicos para la actividad.

6.000 millones de dólares es la generación de ingresos por la exportación de servicios de alto valor agregado. En cinco años, podría duplicarse.