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Las llagas de la inercia inflacionaria

Al cierre del tercer trimestre de 2018, la inflación interanual en córdoba era de 39,7%. En febrero, se disparó a casi 51%. En Córdoba, seis de cada 10 familias compran en cuotas o al fiado.

26 de marzo de 2019 a las 12:01 a. m.
Las llagas de la inercia inflacionaria

La “extraña” popularidad de la que goza la inflación en la historia económica argentina no fue escandalosa hasta la década de 1970. En esos años, la suba generalizada de los precios se abrazó a una inercia que se tornó indomable.

En 1972 pasó bien por arriba del 50 por ciento anual (58,5 por ciento, en rigor), un nivel casi desconocido, salvo por el desequilibrio de 1959. Y ya no habría marcha atrás hasta la crisis hiperinflacionaria, que mostró su peor rostro entre 1989 y 1990.

Un informe del Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio local destaca que, en los últimos años, “a pesar de que se corrigieron desequilibrios y distorsiones de precios muy relevantes para la evolución en el largo plazo de la inflación, persiste una inercia propia de los desequilibrios macroeconómicos que están siendo resueltos”.

Agrega que las presiones alcistas que incidieron en enero y en febrero pasados “muy probablemente continuarán, en mayor o en menor medida, en los próximos meses”.

El fin de la película todavía no se ha visto, pero las escenas del último año, atravesado por la fuerte devaluación que experimentó la moneda nacional, dejan al descubierto las llagas que está provocando la inercia inflacionaria en los hogares.

De eso hablamos en nuestro Primer plano, con un análisis de datos propio, a partir de las respuestas que arrojó la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en el Gran Córdoba, correspondiente al tercer trimestre del año pasado.

De ese relevamiento oficial, se desprende que se incrementó la cantidad de familias que pagan sus compras en cuotas con tarjetas de crédito o que piden fiado.

También se evidencia que es mayor la cantidad de hogares que piden plata prestada a familiares o a amigos que los que recurren a un banco o a una financiera, en especial entre los sectores con menos recursos, que son los más afectados por el aumento de la pobreza.