La ola que niega Scioli
La “Gran Argentina” que pilotea Daniel Scioli va camino a chocar con una gran ola. Y esta no es precisamente naranja. Es roja. Es la ola del creciente déficit fiscal que, en caso de ganar, heredará de la gestión actual.
La "Gran Argentina" que pilotea Daniel Scioli va camino a chocar con una gran ola. Y esta no es precisamente naranja. Es roja. Es la ola del creciente déficit fiscal que, en caso de ganar, heredará de la gestión actual. Dato: el déficit fiscal creció seis veces entre marzo pasado y el mismo mes de 2014. Sí, no hay error: en ese mes, los ingresos sólo aumentaron 13 por ciento y los gastos, 43 por ciento. La foto es cruel, la película no le va en zaga. Si tomamos el primer trimestre, los ingresos públicos crecieron 25 por ciento anual (por debajo de la inflación) y los egresos lo hicieron 42 por ciento. Y apenas estamos en el comienzo de un año electoral, período en el que cualquier político aborrece los recortes."Déficit fiscal, devaluación, ajustes… son todos términos del pasado que quedó atrás", dijo Daniel Scioli en su efímero paso por Córdoba esta semana.Nadie le pide a un candidato en campaña que diga que va a devaluar, ajustar la economía y corregir el déficit fiscal, pero de ahí a negar tan abiertamente la situación, hay un paso enorme."(La situación fiscal) muestra una clara señal de alerta: de continuar atado el desempeño de los ingresos al comportamiento de la asistencia financiera del Banco Central y Anses hacia el Tesoro, será difícil atenuar los crecientes desequilibrios fiscales", resume Nadin Argañaraz en su último informe, titulado sin ambigüedades: "Comienzo de año al rojo vivo".Siempre que tiene un micrófono cerca, Scioli, principal candidato del espacio K, sostiene que "ahora la economía está supeditada a la política y no a la inversa, como en el pasado". La afirmación –como las bikinis– muestra una parte importante de la verdad, pero oculta lo esencial: la política puede forzar algunas leyes de la economía durante mucho tiempo o muchas de ellas durante algún tiempo. Pero no puede descompaginarlo todo en forma permanente. Seguramente, distintas dilaciones y artilugios permitirán seguir escondiendo en la economía real los efectos de semejante desbalance público. Pero ingresos que crecen un 13 por ciento; mientras el gasto, 43 por ciento no es una brecha sostenible. Ese es el ciclo (económico) que se agota.

