Temas del día:

La falta de acuerdo por la deuda agrava el ajuste

Hasta ese momento, las expectativas de la mayoría en el país era que se solucionara el problema con los holdouts (tenedores de bonos que no aceptaron los canjes de 2005 y 2010) y Argentina pudiera conseguir fondos frescos (dólares) del exterior. En esta senda se estaba cuando se arregló con el Club de París, con el Ciadi y Repsol.

31 de agosto de 2014 a las 12:01 a. m.
La falta de acuerdo por la deuda agrava el ajuste
En default. El 30 de julio, en Nueva York, Kicillof anunció que no se llegó a un arreglo con los buitres (AP)

Cuando el 30 de julio último, el ministro de Economía, Axel Kicillof, anunció ante los periodistas en el Consulado argentino en Nueva York que no se había llegado a un arreglo con los fondos buitre, el escenario económico local cambió.

Hasta ese momento, las expectativas de la mayoría en el país era que se solucionara el problema con los holdouts (tenedores de bonos que no aceptaron los canjes de 2005 y 2010) y Argentina pudiera conseguir fondos frescos (dólares) del exterior. En esta senda se estaba cuando se arregló con el Club de París, con el Ciadi y Repsol.

El país ya afrontaba inflación alta (las perspectivas para este año rondan el 40 por ciento), pérdida de reservas (más de 20 mil millones en tres años), recesión y déficit fiscal. La atención de cualquiera de estos frentes “con lo nuestro” implicaba agravar las demás variables. Por eso, la expectativa de un arreglo traía algo de alivio: el ajuste no sería tan grande.

Pero, la falta de acuerdo y, peor aún, la decisión del Gobierno argentino de desconocer la sentencia del juez de Nueva York, Thomas Griesa (ratificada por la Cámara de Apelaciones y la Corte Suprema de Estados Unidos), aumentó la incertidumbre, incluso de un arreglo en 2015 y aceleró el deterioro.

El impacto financiero se ve en el mercado cambiario: el dólar oficial subió casi 20 centavos en agosto, el informal ( blue ) trepó 1,25 centavos y el dólar Bolsa cerca de dos pesos. Pero, esto no hace más que reflejar la profundización de una crisis durante el último mes.

"El default no es un tema de los bonos sino que se manifiesta más en nosotros, en las personas", dice Claudio Zuchovicki, de la Bolsa de Buenos Aires. "No sé qué puede pasar, lo que sí sé es lo que va a pasar: en los próximos meses no va a entrar plata. Entonces, el problema lo tienen los del medio para abajo que necesitan crédito y no lo tienen", agrega.

Aunque aclara que su visión es que el año que viene la tendencia cambiará y la salida será rápida.

Para Javier Mutal, de la consultora Jacob, hay un riesgo de que la situación se agrave por la aceleración de la deuda, el cross default ( default cruzado) y la declaración de desacato por parte de Griesa, si el Congreso vota la ley que envió el Ejecutivo para cambiar el agente de pago.

El riesgo de aceleración es mayor a partir del 30 de octubre (un mes después del vencimiento del bono Par) y desde ese momento el Gobierno tiene 60 días para evitar el cross default.

Esto haría que toda la deuda bajo ley extranjera (unos 30 mil millones de dólares) entrara en cesación de pagos.

El impacto se multiplicaría, no sólo en el financiamiento del sector público sino también en las posibilidades de crédito del sector privado argentino.

En ese caso, habría que realizar un nuevo canje, un escenario muy negativo porque la solución llevaría un par de años.

El canje, en riesgo

El 30 de julio (un mes después del vencimiento) entró en default el pago de los Discount bajo ley extranjera. El 30 de octubre (un mes después de que venzan los Par) es clave. Este bono tiene más riesgo de ser pedido en aceleración (pagar ya, en lugar de en el tiempo) si se junta el 25% de los tenedores. El Gobierno tiene 60 días para pagar el cupón vencido y evitar que entre en default toda la deuda bajo ley extranjera.