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Ingresos devaluados

El pedido de un plus salarial para fin de año por parte de numerosos gremios (en Córdoba, los empleados públicos obtuvieron 1.500 pesos) reavivó la discusión sobre la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores.

26 de octubre de 2014 a las 12:11 a. m.
Ingresos devaluados

El pedido de un plus salarial para fin de año por parte de numerosos gremios (en Córdoba, los empleados públicos obtuvieron 1.500 pesos) reavivó la discusión sobre la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores. Como era de esperar, desde el Gobierno nacional se tomaron dos indicadores del Indec (el nuevo índice de precios y el índice de salarios) para justificar que no hay atraso en el poder de compra, mientras que los gremios esgrimen la suba de las canastas de alimentos que relevan estimaciones privadas. Dos informes alternativos del Indec evidencian el deterioro salarial de 2014. En el primer semestre, las remuneraciones netas del sector privado aumentaron 17 por ciento en el país. En cambio, el índice de precios implícitos del producto interno bruto (PIB) avanzó 20,5 por ciento, y el del consumo privado, 22,4 por ciento. Aunque en la comparación interanual, según estos datos, siguen arriba los salarios, lo cierto es que la devaluación del 20 por ciento del peso en enero tuvo un impacto muy importante en los ingresos. Los cierres de las paritarias (varios meses después) no pudieron compensar esta pérdida. En el segundo semestre (ya con incrementos salariales más modestos), la suba de precios volvió a acelerarse. Según Inflación Verdadera (que mide miles de valores semana a semana), en octubre la suba interanual ronda el 40 por ciento y el incremento mensual supera el 2,3 por ciento, frente al 1,8 de principios de julio. A esto se sumaron las suspensiones (sobre todo en sectores de salarios medio altos) y los despidos. Además, los trabajadores de mayores ingresos (alrededor de un millón, según el Gobierno) también sienten el impacto creciente del Impuesto a las Ganancias. Con las modificaciones del tributo en 2013, la suba salarial no amplió el alcance a más empleados, pero quienes ya tributan tienen un aumento sustancial. La pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre sobre el empleo futuro ya impactan en forma negativa en el consumo (cae un nueve por ciento en el año en Córdoba). Así, se entiende que el Gobierno no quiera volver a someter a la economía a otro salto devaluatorio como en enero, pese al atraso cambiario.El motor de la economía argentina de la última década (el consumo) se quedó sin combustible y, con una inflación esperada de entre 35 y 40 por ciento en 2014 y dificultades para conseguir dólares, el margen que tiene el Gobierno para volver a encenderlo sin agravar otros problemas es casi nulo. No hay que esperar, entonces, que el escenario se revierta en poco tiempo.