Hoy no hay plata en casa
Con la actividad económica en caída, no será sencillo absorber la demanda laboral agregada.
Hay un estrabismo que nos suele engañar cuando miramos el mercado laboral. La desviación nos corre sin respiro hacia la tasa de desempleo. Más cuando ésta vuelve a estacionar en los dos dígitos, como le está pasando a Córdoba.
Pero es vital enfocar toda la foto. Efectivamente, la desocupación en el Gran Córdoba pasó al 10,7 por ciento y eso la ubica al tope de todos los aglomerados que releva el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Pero el mercado evoluciona al ritmo de otros flujos. La tasa de actividad, por caso, está entre las más altas de la última década. En el segundo trimestre, a Córdoba sólo la supera la Ciudad de Buenos Aires.
Eso significa que, a diferencia de lo ocurrido meses atrás, se ha sumado más gente al mercado laboral. Y eso pasa, en criollo, porque la plata en casa no alcanza. En el último año, este indicador se engrosó en casi 70 mil personas. Sólo en el segundo trimestre se sumaron 38 mil.
¿Quiénes son? En general, estudiantes y amas de casa que entran y salen del mercado según las condiciones del hogar. Cuando el poder adquisitivo cae y los ingresos son insuficientes, se multiplican los brazos para buscar el pan.
Esa bien podría ser la situación de los hogares cuyo jefe de familia es un trabajador del sector metalmecánico que perdió su empleo o sufre suspensiones periódicas.
Este fenómeno es el que ha presionado en Córdoba, donde incluso subió la tasa de empleo al 43,9 por ciento, también una de las más altas del país. Todo lo contrario ha pasado en el promedio nacional.
Entonces, el índice de desocupación es alto, pero también los son los de actividad y empleo. Ahora bien, este reingreso de “desocupados latentes” tiene por delante un obstáculo muy alto: la recesión.
Con la actividad económica en caída, que impacta en Córdoba en sectores tradicionales, no será nada sencillo absorber esta demanda.
Si quienes salieron a buscar trabajo no bajan sus brazos, la presión seguirá en alza y difícilmente baje la desocupación ya que, más allá de lo que pueda expandirse el mercado “en negro”, la creación de nuevos puestos formales hace rato que no pasa por su mejor momento.

