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El panorama sectorial volverá a ser predominantemente negativo en 2015

El acceso a financiamiento internacional se ha vuelto una cuestión crítica tanto por la necesidad de dólares que tiene la economía como por su carácter indispensable para encarar grandes proyectos de inversión.

29 de diciembre de 2014 a las 12:10 a. m.
El panorama sectorial volverá a ser predominantemente negativo en 2015

El año que está por cerrar terminará con una caída en la actividad económica cercana al 1,5 por ciento, reflejada en un deterioro de los sectores clave: la industria marcará el tercer año consecutivo en terreno negativo, la construcción continuará afectada por la indeterminación de precios en el marco del cepo cambiario y el agro, con cosechas récord pero significativo deterioro en los márgenes de rentabilidad.

La profundización del desempeño negativo guarda una importante relación con el deterioro de las variables macroeconómicas. Estas, lejos de encontrarse en un sendero de corrección, han multiplicado los desbalances y auguran un contexto de nuevas dificultades para el desarrollo de las actividades productivas el año próximo.

De hecho, el panorama para 2015 no luce más alentador. El contexto internacional será menos favorable que en otros años, con una demanda mundial que se mantendrá débil y, en particular, con expectativas de crecimiento que no logran repuntar para el caso de Brasil debido a fuertes inconsistencias de política económica. A la vez, el dólar continúa revalorizándose y plantea el interrogante sobre el carácter coyuntural de la caída observada en los precios de las principales commodities. Esto afecta tanto a los granos más competitivos (soja) como a las economías regionales (metales, minería y petróleo).

El aporte del agro por la campaña 2014/2015 será menor ya que se espera una nueva caída del saldo exportable. Esta será impulsada por el retroceso en los precios promedio de exportación, especialmente en el caso del complejo sojero. La caída proyectada en la producción de soja y maíz podría ser compensada por los stocks acumulados este año, pero esto dependerá de los incentivos a la liquidación de exportaciones. Pero queda claro que, por esta vía, ingresarán menos dólares a las arcas del Tesoro nacional.

En el caso del sector energético, la caída en el precio internacional puede resultar un alivio de corto plazo a nivel macro ya que incide a la baja en la estimación del déficit para 2015. Sin embargo, a su vez, constituye un gran riesgo porque puede volver inviables algunos proyectos en términos de competitividad y alejar, aún más, el horizonte para recuperar la seguridad energética.

Por el lado de la construcción, se espera cierto repunte en la obra pública por el impulso electoral, aunque este no lograría compensar la caída que viene mostrando la obra privada. Las obras de mantenimiento y reparaciones tendrán cierto impulso por la ventaja en costos, más aún para aquellos que cuentan con dólares.

Por su parte, la actividad industrial no evitaría una nueva caída, a pesar del leve rebote en la industria automotriz y el efecto que bajas bases de comparación y ampliaciones ya previstas tendrán en los insumos difundidos (siderurgia y aluminio) y la refinación de petróleo.

El acceso a financiamiento internacional se ha vuelto una cuestión crítica tanto por la necesidad de dólares que tiene la economía como por su carácter indispensable para encarar grandes proyectos de inversión, principalmente, en minería, energía e infraestructura.

Para esto será necesario no sólo encontrar una solución definitiva a la disputa con los holdouts e iniciar una ordenada corrección de precios relativos, sino que también se deberán revisar marcos regulatorios e institucionales que han acumulado inconsistencias y le han restado atractivo al desembarco de las inversiones privadas.