EE.UU.: entre la recuperación y los obstáculos estructurales
A cinco años de la crisis financiera global, la economía norteamericana muestra señales de recuperación sostenida con un Producto Bruto Interno que ya se ubica seis por ciento por arriba de los niveles precrisis de marzo de 2008. El aumento de las exportaciones, la normalización del mercado de bienes durables (fundamentalmente de autos) y la recuperación de la construcción, a partir del escenario de dólar débil y tasas bajas producto de la enorme expansión monetaria, compensaron el efecto contractivo derivado del estancamiento de los ingresos salariales. Sin embargo, todavía quedan pendientes situaciones de carácter estructural. El desempleo de largo plazo –compuesto por aquellas personas que permanecen desempleadas por un período mayor o igual a 27 semanas– alcanza al 37 por ciento del total de desempleados. Este desempleo estructural complica la reinserción laboral de estas personas, poniendo en jaque la productividad de largo plazo de la economía. Al mismo tiempo, el deterioro de la distribución del ingreso reflejado en un aumento desde 32 por ciento a fines de los 70 al 48 por ciento actual la porción del ingreso nacional que se lleva el 10 por ciento más rico de la población (de 45 a 48 por ciento en los últimos cinco años), es el otro tema pendiente. Vale recordar que esta creciente asimetría en la distribución del ingreso iniciada a mediados de los '80, cuando Estados Unidos intentó competir vía costos contra los salarios bajísimos de Asia, constituyó uno de los ingredientes políticos para incentivar la burbuja inmobiliaria –cuya explosión desató la crisis de 2008–. En efecto, en esos años fue precisamente la generalización del crédito hacia los sectores más bajos lo que permitió sostener el crecimiento de la economía en un contexto de caída de la capacidad de compra de los salarios, y es la necesidad de seguir reduciendo la deuda de los hogares todavía muy endeudados, lo que dificulta utilizar el crédito como impulso de la economía en los últimos años.En síntesis, el escenario de dólar débil y tasas de interés bien bajas permitió que la economía norteamericana se recupere a un ritmo gradual pero sostenido. Sin embargo, queda pendiente la resolución de los factores estructurales relacionados con el alto desempleo de largo plazo y la creciente desigualdad de los ingresos. Factores estructurales que ponen en jaque la capacidad de crecimiento de largo plazo de la economía, algo sobre lo que la política monetaria por sí sola no puede trabajar.
*Economista de Estudio Bein & Asociados.

