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Crecen riesgos de un escenario menos favorable en 2014

Sin soluciones a la vista, los plazos para poner en marcha las correcciones se acortaron notablemente y el margen de maniobra para llevar a cabo los cambios es cada vez menor.

12 de enero de 2014 a las 02:13 p. m.
Dante Sica*
Crecen riesgos de un escenario menos favorable en 2014
(Ilustración de Eric Zampieri).

2013 fue un año de contrastes. Por un lado, el crecimiento repuntó y cerró en torno al tres por ciento, luego de un 2012 en que la economía creció menos del uno por ciento. La recuperación de la actividad estuvo explicada, principalmente, por factores exógenos, gracias al rebote de Brasil en el primer semestre, que impulsó al sector automotriz, y a la buena cosecha agrícola. También fueron clave, especialmente en la segunda mitad del año, las elecciones de medio término, que llevaron al Gobierno a concentrar todos sus esfuerzos en maximizar la actividad económica a través de una expansión del gasto de los hogares. Sin embargo, esto último no fue gratis: los desequilibrios continuaron creciendo y varios de ellos entraron en terreno de urgencia. En particular, resulta preocupante la distorsión existente en el precio (relativo) de la energía, cuyo impacto en términos de deterioros fiscal y externo lo convierten, junto con la inflación, en uno de los principales problemas macroeconómicos. En este contexto, el año que acaba de comenzar se configura como uno de dificultades, en el que la incertidumbre permanecerá elevada y las distorsiones seguirán estando presentes, en mayor o menor medida. De acuerdo con nuestro escenario base, la economía mostraría un escaso crecimiento (alrededor de uno por ciento), mientras que la inflación anotaría una leve aceleración (rozando el 30 por ciento), en línea con la tasa de depreciación del dólar en el mercado oficial. Mientras tanto, las reservas continuarían en caída, pero a un ritmo mucho más moderado que en 2013.De todos modos, hay que aclarar que los riesgos sobre nuestro escenario base resultan elevados y no es posible descartar un contexto aún menos favorable. Es que esa base asume que las autoridades serán capaces de moderar la "nominalidad" de la economía, reduciendo el déficit fiscal, y con ello, la presión sobre la emisión monetaria.Pero el problema es que los plazos para poner en marcha las correcciones se acortaron notablemente en el pasado reciente, y el margen de maniobra para llevar a cabo los cambios es cada vez menor. Fundamentalmente, tras el manejo erróneo de la crisis con las policías provinciales y de los cortes del servicio eléctrico en vastas zonas de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano. Y, más recientemente, con las contradicciones manifiestas entre los distintos miembros del gabinete económico, que vuelven a despertar cuestionamientos sobre el rumbo futuro de la política del área.Bajo estas circunstancias, el primer trimestre del año será clave para definir la tendencia. Las autoridades deberán dar señales contundentes sobre el tema tarifario, que provean alguna tranquilidad de que la situación fiscal y, por ende la monetaria, se mantendrán más o menos bajo control. En este sentido, las recientes declaraciones oficiales advirtiendo que el Gobierno no va a ceder ante las presiones para subir las tarifas no parecen una señal alentadora. También habrá que monitorear lo que suceda con las negociaciones salariales, dado que una aceleración de las subas de ingresos podría desatar la peligrosa carrera "salarios-inflación-tipo de cambio", en un contexto en el que el ritmo de alza de los precios domésticos, y su reciente aceleración, ponen un piso elevado a las demandas salariales, y mucho más tras los fuertes incrementos otorgados a las fuerzas policiales provinciales. De hecho, una aceleración de los incrementos de ingresos complicaría aún más la situación fiscal, especialmente de las provincias, muchas de las cuales ya se enfrentan a un panorama financiero muy difícil.En resumen, 2014 no asoma sencillo. En un escenario razonable, la economía mostraría un crecimiento más que modesto, en un marco en el que las distorsiones continuarán sintiéndose con fuerza. Pero, además, los riesgos de que se materialice un escenario menos favorable crecen a paso acelerado, en un contexto en que las autoridades siguen sin mostrar voluntad de hacer las correcciones necesarias.

*Exsecretario de Industria de la Nación y director de Abeceb.com