CPCE: No hay margen para incentivar la actividad económica
A diferencia de la crisis de 2009, en 2014 el Gobierno se quedó sin fondos para aplicar políticas activas que eviten la recesión, dicen los economistas de la entidad profesional.
La aplicación de políticas activas (aquellas que inyectan dinero para incentivar la actividad económica y que fue útil en crisis anteriores) en esta oportunidad está casi descartada.
Es que esas políticas requieren fondos, y el Gobierno ya no los tienen. Por lo tanto, no hay que esperar que este tipo de herramientas ayuden hoy a salir de la crisis.
Esto es lo que plantearon hoy los economistas del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba (CPCE) en su encuentro de coyuntura mensual.
"Sin estos instrumentos, nos permitimos vislumbrar que este año va a terminar en recesión", explicó la investigadora Mary Acosta.
La economista distingue tres etapas de caída de la actividad económica. La primera, con dos trimestre en baja, es una contracción. Claramente, lo que está sucediendo con la economía argentina en general (salvo la industria donde la reducción es más profunda).
En la segunda etapa, ya con cuatro trimestre (un año) de descenso de la actividad, se considera una recesión. Un escenario altamente probable para 2014.
Por último, cuando la caída supera el año se habla de depresión económica. "No creo que lleguemos a esto, ya que muchas medidas de ajuste que se tomaron y que tuvieron impacto negativo en lo inmediato –como la devaluación y la suba de tasas– pueden mostrar sus frutos más adelante", agrega.
En el lado positivo de la balanza (que ahora morigeran el impacto negativo) menciona a la cosecha récord de granos con altos precios internacionales, el acuerdo con el Club de París y la potencial normalización de la relación con los mercados internacionales, el freno a la caída de las reservas y el efecto "stop" (la balanza comercial mejora por la baja de importaciones derivada de la retracción de la actividad interna).
Por su parte, el economista Guillermo Pizarro aportó que las expectativas negativas están jugando un rol clave en la economía, al igual que la baja confianza en el equipo económico. “Afectan la actividad, el consumo, las inversiones. Es decir, tiñen todo el panorama y lo complejizan”.

