
Morosidad récord: qué pasa hoy con los deudores y qué están haciendo las billeteras virtuales
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Redacción La Voz
A menos de 10 días del inicio de la Copa Mundial de Fútbol, hay otro campeonato que se juega en el mundo financiero y que impacta de manera directa en los consumos de los hogares y en la planificación financiera de las empresas y de las familias: el “Mundial” de las tasas de interés.
En esencia, la tasa de interés es el costo del dinero y se traduce en un porcentaje, que es el que cobra quien presta la plata.
Por cierto, hay varios factores que inciden, como la oferta y demanda de crédito, la inflación, el precio de otras variables (por caso, el valor del dólar) y el riesgo de incumplimiento de pago de quien pide el dinero.
Y si bien hay rangos, son los bancos centrales de cada país los que definen ese parámetro en el marco de la política monetaria.
¿Dónde está ubicada la Argentina? Es difícil que tenga una buena posición después del vendaval que atravesó durante buena parte del año pasado, con altos niveles de volatilidad que dejaron una dura resaca en los préstamos personales, traducidos en el alza abrupta de la morosidad.
Un listado con algo más de 30 naciones revela que Suiza es el país donde el costo del dinero es el más barato. De hecho, la tasa es cero. Eso no quiere decir que pedir plata prestada en Suiza no cueste nada. Pero la base es nula. Luego está la “competencia” de los bancos según sus márgenes de intermediación.
Le sigue Japón, con apenas 0,75% anual. Al podio lo completa otro asiático: Tailandia, con 1,25%. Luego están Dinamarca (1,6%) y Suecia (1,75%), dos países nórdicos que operan con niveles menores al promedio de la Eurozona (2%).
Esta tabla fue compartida por el economista Santiago Bulat, socio y director de la consultora Invecq, en el marco de una charla organizada por S&C Inversiones.
El primer país sudamericano que aparece es Perú, en el puesto 19, con una tasa de política monetaria de 4,25% anual. Más atrás está Chile, con 4,75%.

Al fondo de la tabla están los países con niveles de doble dígito. Turquía tiene 37% (toma como referencia la tasa que el Banco Central turco le cobra a las entidades por préstamos de corto plazo garantizados con títulos públicos).
Luego aparece Argentina, con 29% anual, que refleja el costo de los préstamos a corto plazo, con acuerdo de recompra a un día, respaldado por bonos.
Bulat señaló que el mercado espera que ese nivel se ubique en 20% hacia fin de año. De abajo hacia arriba, le siguen Rusia (16,5%), Brasil (14,5%) y Colombia (10,25%).
El Banco Central de la República Argentina (BCRA), en su seguimiento de indicadores, refleja que al cierre de mayo las tasas de interés para diversas operaciones (pasivas y activas) van del 20% al 25% anual.
En el caso de los préstamos personales, el promedio se ubica en 64% nominal anual (el costo financiero total lleva ese nivel mucho más arriba).
Con el dólar “anestesiado”, por la fuerte oferta de divisas en el mercado local, la variable que más incide es la evolución de la inflación.
En la comparación interanual, los precios se han movido 33%, mientras que en el relevamiento de expectativas que todos los meses encara el BCRA, las entidades y consultoras trabajan con una hipótesis de 24,2% para los próximos 12 meses.
Eso valida el sendero de desinflación que el Gobierno espera consolidar. Para Bulat, la suba promedio de precios de mayo habría sido de 2,4%, por debajo del nivel de abril (2,6%)
En ese marco, el economista cree que lo peor ya pasó en materia de tasas y que de ahora en más iremos viendo una convergencia hacia niveles más estables y con tendencia bajista.
Igual, opinó que todavía siguen siendo altos los costos financieros de los préstamos personales, por lo que consideró que “debería empezar a bajar el spread” frente a las tasas que tienen otras operaciones.
El especialista cree que este mes se tocaría el pico en la morosidad y luego empezará un descenso, impactado también por la depuración de las carteras crediticias.

De hecho, en los reportes de los bancos del primer trimestre del año, muchas entidades dan cuenta de un cambio en la tendencia y con mejoras en los cumplimientos de repago en los segmentos de clientes fuera de situaciones de incobrabilidad.
“Los nuevos créditos dejan de ser irrecuperables y se quedan en (situación) 2”, explicó Bulat. Eso colabora en el impacto sistémico de largo plazo, aunque dejará secuelas.
Y es que el financiamiento privilegiará a quienes tienen una mejor foja de antecedentes. Si bien eso saneará las carteras y ayudará para que bajen los costos sistémicos, también tendrá impactos desiguales en el consumo.
Por eso Bulat cree que el crédito volverá a evolucionar, pero lejos del ritmo que tuvo en 2024, cuando prácticamente se duplicó su participación medida en términos del producto interno bruto (PIB).
En este punto también incide el nivel de actividad. “Está fría”, definió. Prevé que los números oficiales mostrarán que en abril hubo una caída y que la dinámica de recuperación está mejor en sectores que no tienen tanta incidencia en la recaudación. “Se mantiene la heterogeneidad”, concluyó.