Cavando dentro del pozo
Cuando te caíste dentro de un pozo, la peor idea es seguir cavando, ¿verdad? Esa elección tomó el Gobierno nacional en 2014 y parece decidido a “profundizar” el año que pronto inicia.
Cuando te caíste dentro de un pozo, la peor idea es seguir cavando, ¿verdad? Esa elección tomó el Gobierno nacional en 2014 y parece decidido a "profundizar" el año que pronto inicia. Los principales indicadores muestran contracciones importantes: desde el PBI, la producción industrial, la exportaciones e importaciones… todo, o casi todo. Porque la inflación y el déficit fiscal muestran importantes crecimientos: casi 40 por ciento para el año calendario (arrancando fuerte tras la devaluación de enero) en materia de suba de precios y más del siete por ciento del PBI en materia de brecha fiscal (déficit primario y financiero, si no contamos los aportes del Tesoro y Banc o Central para tapar los agujeros).A las puertas de iniciar un año electoral con recambio presidencial, el Gobierno está en una disyuntiva: si apuesta a motorizar el nivel de actividad vía emisión (como hizo durante buena parte de los últimos años), crecerá la tensión cambiaria y se disparará el dólar paralelo. Si prefiere mantener el dólar calmo absorbiendo deuda vía Banco Central (déficit cuasifiscal), "seca" la plaza de disponibilidad de financiamiento para el sector privado y acentúa la recesión. El economista Tomás Bulat nunca tuvo dudas: de una estanflación se sale –siempre– con recesión, explica.La mirada de la Cepal para la región no es optimista para Argentina y Venezuela, es decir, ni el centro de estudios más afín a la ideología populista cree que el país camine por buena senda. La contracción del producto oscilará en 2015 entre 1,5 y tres puntos, profundizando la destrucción de empleos y empobreciendo más al conjunto de la población. Los 11 años del ciclo K tendrán un cierre muy malo en los números concretos, aunque el maleable discurso oficial lo disfrace, maquille y pretenda transformar. El mar de fondo es un Estado desaforado que asfixia al sector privado con sus demandas ilimitadas de financiamiento: todo el sector público está cercano a tomar 50 por ciento del producto, según los cálculos de José Luis Espert, quizá el único "sincericida" que plantea lo que –tarde o temprano– se hará: achicar dotación de personal del Estado o bajar los sueldos. No habrá milagro económico en 2015, como no lo hubo en 2014. Posiblemente tampoco un crac, pero sí un deterioro creciente y constante de la economía en general. Con la pérdida de los elementos del círculo virtuoso de la primera parte del ciclo K (superávit fiscal, comercial y dólar competitivo), la economía entró en un pozo a partir de 2011. Desde entonces no hemos dejado de cavar.

