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Brote de voces en los días finales de la primavera

La mayoría coincide en que se camina por una cornisa MUY angosta y en que la gobernabilidad es el punto más sensible.

18 de diciembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Brote de voces en los días finales de la primavera

La puja política y distributiva por el Impuesto a las Ganancias no sólo permitió distinguir las fronteras de la hipocresía y de las mezquindades. Fue una seguidilla de días en los que todos tuvieron algo para decir. También los empresarios. Fueron voces que brotaron en los días finales de la primavera. Bienvenidos a la plaza pública, un foro que las gargantas del sector suelen esquivar, a veces con una elegancia torpe, conscientes de que no gozan de popularidad.En rigor, el caldo empezó a burbujear semanas atrás. Un desarrollista cordobés que se precia de ser peronista renegaba de las descarnadas críticas que había hecho el exministro de Economía Roberto Lavagna. "Es una locura. No es lo que el país necesita", se quejaba en una rueda de colegas en la que todos asentían con el clásico movimiento de cabezas.Días después, antes de que la discusión por Ganancias fertilice la volatilidad política, Eduardo Eurnekian, un peso pesado de los negocios, lanzó una frase que en cada momento puede ser profética para el país: "El dinero no viene ni va a venir porque acá todos los días hay un despelote", dijo.Caracterizó a la Argentina como un "país autodestructivo" y como ejemplo de ello sostuvo que "el peronismo ha empezado su proceso ya de limar al Presidente". Hubo muchos empresarios cordobeses que, más allá de la figura de Eurnekian, de sus relaciones con distintos gobiernos y de su modelo de negocios, se sintieron identificados y lo refrendaron en cada diálogo.Con semanas de diferencia, el presidente del Grupo Techint, Paolo Rocca, fue a los estudios del canal TN y habló de la imperiosa necesidad de defender la gobernabilidad. "El país no puede aceptar más conflictos", dijo.Más cerca, las entidades cordobesas que integran el denominado G-6 levantaron la voz para cuestionar con dureza el proyecto que la oposición había impuesto en Diputados. Y en la misma línea hablaron miembros de la influyente Asociación Empresaria Argentina (AEA), algunos de manera autónoma, otros empujados por operadores macristas.Como sea, explícitos o no, hay un claro mensaje: la mayoría coincide en que se camina por una cornisa demasiado angosta y que la gobernabilidad es el punto más sensible, ya no sólo de la médula democrática, sino también para las expectativas económicas, de las cuales no sólo depende el clima social y el humor de los bolsillos; también las potenciales inversiones y la reactivación del empleo genuino.