Brasil testea la credibilidad del Banco Central
Si bien la devaluación del tipo de cambio es el mecanismo de corrección natural de los precios relativos, la aceleración inflacionaria marca el límite (los alimentos suben al 12%).
El Banco Central de Brasil anunció la venta de tres mil millones de dólares semanales hasta fin de año (hasta 60 mil millones) en contratos de futuros para frenar una depreciación del real, que acumula 20 por ciento desde fines de mayo. Depreciación que se viene dando, a pesar de la intervención de la autoridad monetaria vía la venta de 10 mil millones de dólares de reservas, en un mundo donde la suba del costo de fondeo asociado a la expectativa del retiro de los estímulos monetarios de la Reserva Federal de Estados Unidos (EE.UU.) cambió el sentido de los flujos de capitales. Comparado con los niveles de principios de mayo, las tasas de interés de los bonos brasileños que flotan en el mercado subieron 210 puntos básicos (pasaron de 2,6 a 4,7 por ciento) y el real pasó de la zona de dos reales por dólar a 2,4. Este proceso fue más acentuado que en el resto de las economías latinoamericanas, las cuales en la parte alta del ciclo financiero global también fueron por el canal del crédito para financiar el crecimiento (Chile, Perú, Uruguay, Colombia y México).Este aumento amplificado en el costo de fondeo brasileño captura la mayor vulnerabilidad de esta macroeconomía frente al nuevo equilibrio financiero global de tasas de interés más altas. Por un lado, condiciona la recuperación en una coyuntura de crecimiento débil desde hace dos años, asociado al atraso cambiario de la industria y a la fuerte carga de servicios financieros de la deuda de las familias (20 por ciento del ingreso disponible). Por otro lado, si bien en la "foto" del escenario externo el déficit de la cuenta corriente sigue siendo financiado por el ingreso de dólares provenientes de la cuenta capital y financiera (73.748 millones), a partir de una inversión extranjera directa sostenida en niveles altos (66 mil millones), es el ensanchamiento de esta brecha externa lo que enciende luces amarillas sobre el final de esta "película". En los últimos meses el déficit de la cuenta corriente creció 35 por ciento desde noviembre de 2012, y, si bien es cierto que un real más débil debería ayudar a mejorar esta dinámica, el bajo crecimiento del comercio global limita esta salida. La combinación de este escenario de vulnerabilidades económicas junto a las protestas sociales derivadas del intento de la política de moderar la puja distributiva vía el aumento de tarifas reguladas, ha resultado en un fuerte deterioro del capital político de Dilma Rousseff. Sobre todo, cuando la dinámica de los salarios no acompaña la trayectoria de los precios.Por eso, si bien la devaluación del tipo de cambio es el mecanismo de corrección natural de los precios relativos de una economía que financió el crecimiento con atraso cambiario y tasas de interés altas, la aceleración inflacionaria marca el límite de este proceso: la inflación bordea el límite del 6,5 por ciento, pero los alimentos suben cerca del 12. En definitiva, esta es la señal que intenta transmitir el Banco Central de Brasil con la intervención en los mercados de futuros. ¿Tendrá ahora la autoridad monetaria la misma "reputación" que le permitió estabilizar la inflación cuando los capitales extranjeros entraban al país vecino para aprovecharse de tasas de interés groseramente altas y apreciaban el real?
*Directora y economista de Estudio Bein & Asociados.

