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Argentina y Brasil, con un planteo liberal, hoy en el G20

Ambos rechazarán la idea del francés Sarkozy de regular la especulación con los precios de los granos.

18 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Agencias DyN y EFE
Argentina y Brasil, con un planteo liberal, hoy en el G20

Buenos Aires. Argentina y Brasil, dos de los mayores productores y exportadores mundiales de alimentos, anticiparon que en la reunión ministerial del Grupo de los 20 (G20) que se celebrará hoy y mañana en París se opondrán a cualquier propuesta de regular los precios de las materias primas. El ministro de Economía, Amado Boudou, quien anoche partió a París junto con el canciller, Héctor Timerman, aseguró que también Brasil se opondrá a la propuesta que impulsa el premier francés, Nicolás Sarkozy. Por el lado de Brasil estará el ministro de Economía, Guido Mantega."Lo que nosotros vamos a defender es la posición de Argentina –que también es la que lleva Brasil– respecto a que no es una buena propuesta intentar que nuestros países no cobren los precios que los mercados dan por los bienes que producimos", adelantó Boudou.El ministro dijo que si Francia piensa "que hay que aumentar la oferta de alimentos, no va a ser por este camino por el cual se va a lograr".El argumento desentona un poco con la catequesis "antineoliberal" del Gobierno argentino y por eso ha sido formulado con menos complejos anteriormente por Brasil. Sus funcionarios han dicho con todas las letras que el elevado precio de los co-mmodities alimentarios son justamente la señal que necesita el mercado para ponerse a producir alimentos en lugares en los que, a menor precio, no sería rentable producirlos. El propio ex presidente Lula ha mencionado muchas veces el aumento de la investigación, de la inversión tecnológica y de la producción alimentaria en regiones de América latina, África, Asia y Oceanía, motorizada por esos precios. El argumento "mercosuriano" es que, coartar esos precios, le pondría un tapón a esa expansión, privando al mundo de una mayor producción alimentaria.El argumento que Argentina formulará en París es contradictorio con el discurso interno en el que se funda la imposición de fuertes retenciones a las exportaciones del agro e, incluso, a las trabas impuestas a la exportación de ciertos productos, que han desalentado claramente la producción, como es el caso de la ganadería.La propuesta francesa cuenta con respaldo del Banco Mundial y organismos como la FAO, que han alertado sobre la inestabilidad política que causa el alza de los precios de los alimentos, algo que en estos días se puede ver en Medio Oriente.Pero en París no se va a hablar sólo de estos temas. El sábado también se intentará cerrar un acuerdo que permita diseñar indicadores económicos comparables, cuyo fin es poner en marcha una política de coordinación de la economía a escala global.El G20 buscará así de delinear algunas estrategias para combatir lo que se denomina los grandes "desequilibrios económicos" de escala planetaria, como lo son lo persistentes déficits fiscales en las economías desarrolladas, y la devaluada moneda de China, el yuan, que otorga competitividad de escala a las exportaciones del país asiático. Por eso, es de esperar cierta resistencia china a esa propuesta. Colateralmente, la iniciativa podría incidir en la política argentina, si es que la armonización de indicadores económicos llega a involucrar también aspectos como la medición de la inflación, que en Argentina está fuertemente cuestionada por su representatividad del movimiento real de los precios."Nuestra expectativa es alcanzar un acuerdo sobre los indicadores el sábado", dijo esta semana la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde. Según una fuente alemana, es "probable" un acuerdo sobre cinco criterios: saldo de cuentas corrientes, tasa cambiaria real, reservas cambiarias, déficit y deuda pública y ahorro privado. Por caso, para conocer el tipo de cambio real es preciso tener indicadores confiables de inflación.