Venezuela vivió horas de calma bajo amenazas de otra batalla
Las marchas se frenaron tras las elecciones del domingo, pero la Constituyente se instala hoy y los venezolanos vuelven a las calles. La fiscalía pide anular la nueva Asamblea ante denuncias por presunta manipulación de votos.
Caracas. La paz antes de la tormenta. Esa es la situación que vive hoy Venezuela, después de la polémica elección de la Asamblea Nacional Constituyente que impulsa el presidente Nicolás Maduro. Desde la jornada electoral del domingo, las calles permanecen calmas pero en tensión, tras cuatro meses de protestas y represión que dejaron más de 120 muertos. Hoy las calles volverán a ser ocupadas por chavistas y por opositores, pero cada uno demostrará su fuerza en su zona de influencia en Caracas. A estas alturas, nadie parece querer un choque violento.
La instalación de la Constituyente y las marchas a favor y en contra se producirán hoy, luego de un aplazamiento de última hora.
Fabiola Zerpa, periodista del periódico El Nacional , le contó a este diario que, tras un acto en la central Plaza Bolívar, los 545 miembros de la nueva Asamblea se desplazarán al Palacio Federal, sede del Legislativo, e iniciarán sus sesiones en un salón especial que depende del Poder Ejecutivo.
En la otra ala del edificio, el salón donde regularmente funciona la Asamblea Nacional, dominada por la oposición, permanecerá vacío: hoy no sesiona. “Cómo coexistirán estos dos órganos es uno de los principales interrogantes del país”, comentó Zerpa.
Mientas todos estos sucesos se produzcan en la mitad occidental de la capital venezolana, la parte oriental será testigo de una marcha opositora a la que probablemente se unirán diputados antichavistas que se niegan a reconocer la validez de la Constituyente.
En esa línea, la Fiscalía General abrió una investigación a las autoridades electorales luego de que una empresa de tecnología informática denunció la supuesta manipulación de los resultados.
El Ministerio Público nombró a dos fiscales para que investigaran a cuatro de los cinco directores del Consejo Nacional Electoral (CNE) tras la denuncia de Smartmatic, informó la fiscal general Luisa Ortega Díaz.
Ortega Díaz dijo que en las elecciones de los constituyentes del 30 de julio es probable que “ni siquiera haya participado el 15 por ciento de los electores”. “Podríamos estar en presencia de un delito de lesa humanidad”, afirmó la alta funcionaria, que por años estuvo vinculada al oficialismo y ahora está enfrentada al Gobierno.
La fiscal general hizo el anuncio horas después de que el director general de Smartmatic, Antonio Mugica, informó desde Londres que había una discrepancia de un millón de votos en las cifras de participación de los comicios.
El CNE dice que ocho millones de personas participaron en la elección. La oposición sostiene que sólo votaron 3,5 millones.
El pulso en las calles
“Yo voy a marchar cuando me digan. Lo peor que podemos hacer es quedarnos quietos, no podemos regalarles el país a estos delincuentes”, dice la ingeniera Belkis Martínez, que asegura no haber faltado a ninguna protesta.
El empresario Alejandro Orta se muestra, en cambio, más desanimado y asegura que no volverá a marchar a menos que también lo hagan los habitantes de los sectores más pobres del oeste de Caracas, donde aún quedan zonas chavistas, para que sea todo el país el que estremezca las calles.
“El rollo actual es el embarramiento de la oposición, el doble ‘ play ’”, dijo al referirse a las supuestas negociaciones entre el Gobierno y dirigentes opositores.
El exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma, preso desde 2015, difundió recientemente un video en el que les pide a los dirigentes de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) que hagan autocrítica y reconozcan que tomaron decisiones equivocadas, porque “prima la vanidad” entre ellos y están pendientes de participar en elecciones regionales o locales.
Pese a estas críticas, el diputado opositor Henry Ramos Allup, secretario general de Acción Democrática, dijo que su organización participará en las elecciones de gobernadores de diciembre, lo que le valió fuertes reproches.
Poner la atención en unas elecciones después de cuatro meses de protestas en las que se exige un cambio de gobierno es leído por algunos como una burla.
Mientras tanto, la Guardia Nacional ya ocupa el Palacio Federal, a la espera de una jornada que volverá a sacar a las dos Venezuela a la calle.

