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Las urgencias de Trump

Muchos compromisos del presidente electo tendrán que pasar por el Congreso. Pese a la mayoría republicana, su relación con los líderes del partido abre interrogantes. Julio Perotti, enviado especial a Estados Unidos.

11 de noviembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Las urgencias de Trump
Saludo de rigor. El apretón de manos entre quienes hasta hace un par de días se descalificaban con dureza inundará hoy cientos de portadas, pero no disimuló las tensiones de ayer. (AP)

Rebajar impuestos, levantar un muro con México, detener la inmigración ilegal, crear 25 millones de empleos, evitar la corrupción en Washington, levantar la restricción a los combustibles fósiles, desarticular los tratados de libre comercio de América del Norte (Nafta, en inglés) y hasta sacar a Estados Unidos de la Asociación Transpacífica (TPP).

La lista, mucho más larga, forma parte del plan de acción que Donald Trump propone desarrollar en sus primeros 100 días en la Casa Blanca. Pero convertir esas promesas de campaña en realidad requerirá, en la mayoría de los casos, de muñeca política, porque deberá negociarlo en el Congreso.

Aunque el Partido Republicano se quedó con el control del Senado y de la Cámara de Representantes, no será un camino de rosas para el magnate. De hecho, sus posiciones extremas le llevaron a perder el apoyo de muchos históricos líderes del Grand Old Party, como se lo conoce.

Los analistas de la política 

que se cocina en Washington manifestaban en las últimas horas sus serias dudas sobre la capacidad de Trump para arrastrar a senadores y representantes hacia las medidas más extremas, a riesgo de poner en peligro el futuro de sus propias elecciones en los estados.

Advierten, en ese sentido, que un presidente de un partido con control en el Senado y la Cámara de Representantes estaría “en el paraíso” porque todo funcionaría con rapidez.

Misión compleja

Ahora, de la cintura política de Trump depende realinear fuerzas con aquellos parlamentarios que le dieron las espaldas en la campaña, temerosos de que una potencial derrota de Trump, como vaticinaban equivocadamente las encuestas, los arrastrase en la caída.

Además, Trump fue muy crítico con muchos de ellos, como el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. “Donald Trump liderará un gobierno republicano unificado”, aseguró Ryan el miércoles en Wisconsin, al prometer que van a trabajar juntos “codo a codo”.

Trump y los líderes republicanos arrancan con una coincidencia, porque ambos quieren eliminar la emblemática ley de cobertura médica del presidente demócrata Barack Obama, conocida como “Obamacare”, que rige desde 2010.

“Nuestra máxima prioridad es revocar Obamacare en los primeros 100 días”, dijo el miércoles a CNN el legislador republicano por Nueva York Chris Collins, un importante aliado de Trump en el Congreso.

Desde el Salón Oval

En cambio, habrá otras medidas que no requerirán de tironeo parlamentario alguno y que podrán ser impuestas directamente desde la Casa Blanca.

Seis son las medidas para acabar con la corrupción:

Proponer una enmienda constitucional para imponer límites en el tiempo de mandato de todos los miembros del Congreso.

Congelar la contratación de empleados federales (excluyendo a los militares y trabajadores de la salud).

Exigir que por cada nueva regulación federal se eliminen otras dos existentes.

Prohibir que funcionarios de la Casa Blanca o del Congreso puedan trabajar como lobbistas durante los cinco años posteriores a su salida del cargo público.

Prohibir de por vida que personas que hayan trabajado en la Casa Blanca puedan ser contratados como lobbistas para un gobierno extranjero.

Vetar de por vida que lobbistas extranjeros puedan recaudar dinero para elecciones en Estados Unidos.

En defensa del trabajo

Pero, además, Trump estará bajo la presión de poner en práctica de inmediato aquellas acciones que, prometió, estarían destinadas a proteger a los trabajadores de los Estados Unidos.

Entre ellas, figuran renegociar el Nafta, el tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá, o directamente retirarse del acuerdo.

Esta última alternativa es la que está planteando respecto del TPP, el acuerdo de libre comercio con 11 países del Pacífico. Este tratado todavía está pendiente de aprobación del Congreso.

Además, Trump debería enfrentar a China, el gigante asiático, al que se propone considerarlo manipulador de divisas porque usa esa herramienta en su comercio internacional, y esto termina afectando las fuentes de trabajo en Estados Unidos.

Pero irá más allá: ordenará a quien designe como secretario de Comercio y representante de Comercio (dos cargos distintos del Gobierno) que identifiquen cuáles son los países que perjudican a los empleos estadounidenses con abusos comerciales, para terminar con ellos.

El Congreso tendrá en sus manos una cuestión sensible en la propuesta de Trump: una reducción masiva de impuestos a la clase media que permita crear 25 millones de puestos de trabajo y fijar tarifas para evitar que las empresas reubiquen a sus empleados en otros países para que envíen sus productos a Estados Unidos libres de impuestos.

Energía y ambiente

Una terna de medidas intentarán revalorizar el uso de los combustibles sólidos y se plantará frente al cambio climático. Las ideas son:

Reactivar el potencial, valorado en 50 millones de millones de dólares, de las reservas de energía de Estados Unidos, incluido petróleo, gas natural y carbón.

Acabar con los obstáculos de la Administración Obama para hacer proyectos de infraestructura y reactivar el gigante oleoducto Keystone.

Cancelar el pago de miles de millones de dólares a programas contra el cambio climático.

Freno a la inmigración

Pero lo más controversial, porque provoca temores fronteras adentro y generará roces diplomáticos hacia fuera, tiene que ver con la política migratoria que pretende Trump y que, como se recuerda, formó parte central de su campaña electoral.

El presidente electo pretende, así, deportar a más de dos millones de criminales “ilegales” inmigrantes del país y cancelar las visas a los países extranjeros que no los acepten.

También se propone suspender la inmigración de las zonas propensas al terrorismo donde el control no puede hacerse con seguridad.

Primer escollo, interno: ¿aceptarán los representantes de su partido en el Congreso aprobarle una ley para que financie la construcción del muro en la frontera con México?

Segundo escollo, externo: ¿Está dispuesto México a reembolsar los gastos que demande ese muro? La ministra de Relaciones Exteriores de México, Claudia Ruiz Massieu Salinas, fue enfática al sostener que su país “no pagará por ningún muro”.

La misma ley migratoria

propuesta por Trump al Congreso norteamericano establece una pena de dos años de prisión para los que vuelvan ilegalmente al país luego de una deportación,

y otra pena de un mínimo de cinco años de cárcel para los que

regresen al país luego de dos o más deportaciones o hayan cometido delitos.

Contactos en el Capitolio

Con los republicanos. Trump visitó a congresistas de su partido en busca de apoyo clave.

100 días. Tras su encuentro con Barack Obama en la Casa Blanca, Donald Trump se dirigió a Capitol Hill, donde se reunió con varios líderes de su partido, entre ellos el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, uno de los miembros del Partido Republicano que más crítico había sido con él. "Vamos a reducir impuestos", dijo Trump, con Ryan sentado a su izquierda.

Encuentro entre ellas

Michelle junto a Melania. La actual primera dama mostró la Casa Blanca a la esposa de Trump.

La primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, enseñó ayer la Casa Blanca a Melania Trump, quien la sucederá en la mansión presidencial a partir del 20 de enero. La residencia privada, el balcón de Truman, la zona de recepciones oficiales y el Despacho Oval fueron parte de la recorrida.