Un traje sin bolsillos para que no se queden con el vuelto
Harto de la corrupción, un sastre paraguayo diseñó una prenda de vestir especial para los políticos que estén dispuestos a ser honestos.
No van a frenar la endémica corrupción que desde hace décadas mantiene enferma a la política paraguaya. Pero los trajes diseñados por el sastre Roberto Espinola sintetizan el sentir de un país de siete millones de personas hartas de que la clase gobernante se quede impunemente con todos los vueltos. Por eso, las prendas creadas por Espinola no tienen bolsillos.
Paraguay es uno de los países más corruptos del mundo. Según el último informe de la organización alemana Transparencia Internacional, de diciembre del año pasado, Paraguay ocupa el puesto 150 de 177 países analizados en el llamado Índice de Percepción de la Corrupción (CPI).
La dictadura de 35 años de Alfredo Stroessner concluyó en 1989, pero dejó como herencia una larga lista de prácticas fraudulentas que se mantienen hasta hoy, que van desde el tráfico de influencias y sobornos hasta las extorsiones y el nepotismo, todo coronado por una enorme impunidad.
Por eso, ya casi ni sorprenden casos como el de la “niñera de oro”, por el cual la Fiscalía acusó al senador Víctor Bogado, del oficialista Partido Colorado, de contratar a la institutriz de sus hijos como funcionaria de Diputados y además empleada de la represa pública Itaipú.
O el caso de la diputada independiente Perla de Vázquez, quien fue acusada de cobrar suculentos porcentajes a los empleados públicos que contrataba.
A sangre fría
En las últimas semanas, todo el gobierno fue puesto bajo la lupa tras el brutal asesinato del periodista Pablo Medina, quien investigaba el tráfico de marihuana en zonas paraguayas fronterizas con Brasil. El 16 de octubre, cuando regresaba de una cobertura, fue interceptado por dos hombres con vestimenta de camuflaje que le dispararon desde corta distancia.
La Fiscalía imputó por ese crimen a Vilmar Acosta, intendente de la ciudad fronteriza de Ypejhu, quien pertenece al Partido Colorado. Aún sigue prófugo. Otras tres personas fueron inculpadas, entre ellas un hermano del alcalde, señalado como uno de los autores materiales.
En lo que va del año, tres periodistas fueron asesinados en zonas cercanas al límite con Brasil, hacia donde se dirige el 80 por ciento de la marihuana cultivada en Paraguay.
La muerte de Medina obligó a una comisión del Congreso a anunciar esta semana que colaborará en la investigación, una medida que tal vez desate más sospechas que tranquilidad en la desconfiada sociedad paraguaya.
Tal es el malestar, que el miércoles pasado la Conferencia Episcopal del país manifestó su preocupación ante “el estado de corrupción” del país, “con el agravante del crecimiento exponencial del narcotráfico”. Paraguay es el mayor productor de marihuana de Sudamérica y los obispos aseguran que el narco “coopta a sectores de la política con sus ramificaciones en los poderes del Estado”.
En la misma línea, el presidente del Consejo de la Magistratura, Enrique Riera Escudero, manifestó el domingo que “el narcotráfico infectó a todos los poderes: jueces, fiscales, legisladores, funcionarios de todos los poderes del Estado están vinculados”.
Por eso, el sastre Espinola, dueño de las nueve tiendas de Grandes Sastrerías Robert, diseñó su peculiar vestidura, a la que bautizó como Traje Ibáñez, en un irónico homenaje a un diputado oficialista procesado por cobrar salarios del Estado a nombre de tres empleados de su fastuosa residencia. “El que esté dispuesto a ser honesto, que use el traje sin bolsillos”, desafió el ahora famoso sastre. El nuevo reto será crear una prenda que les impida seguir metiendo la mano en la lata.

