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Un “No” que cambió la figura, no el fondo

Tras la derrota de Renzi en el reciente referéndum constitucional, poco cambió. Llegó otro dirigente del oficialista Partido Democrático y no se avizoran grandes cambios.

18 de diciembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Alice Bellisai y Emanuele Loi*
Un “No” que cambió  la figura, no el fondo
Puesto. Gentiloni asumió por un acuerdo entre Renzi y Mattarella. (AP)

Tras la renuncia del primer ministro Matteo Renzi, Italia vivió en las últimas horas –y por enésima vez en cinco años– la sucesión de consultas entre el presidente de la República y las distintas fuerzas políticas del Parlamento para formar gobierno.

Mientras se esperaban estas reuniones, se pudieron avizorar y oír varias alternativas.

Una hipótesis fue la de un bis de Renzi; en el otro extremo, circuló la posibilidad de la aparición de un opositor a él. En el medio, se habló de la llegada de un gobierno técnico de algún dirigente del oficialista Partido Democrático (PD) hasta las elecciones del nuevo primer ministro.

Fue esta última posibilidad la que finalmente se concretó, con la rápida designación de Paolo Gentiloni, un renzista de bajo perfil que se desempeñaba como ministro de Asuntos Exteriores y de

Cooperación Internacional.

Pero volvamos por un momento a la semana pasada. Para Renzi fue definitorio el resultado del referéndum constitucional del 4 de diciembre que él mismo impulsó, donde triunfó el “No” contra quienes estaban de acuerdo con los cambios de la Constitución propuestos (el “Sí”).

Quizás el error más grande del joven ex primer ministro fue un exceso de autoestima: vinculó el resultado de la consulta a la continuación de su gobierno, y convirtió el voto sobre la reforma constitucional en un voto político sobre su propio mandato. Eso –como pudo observase con claridad aquí en Italia– tuvo un impacto más grande, inclusive, que las razones ofrecidas por las partes que estaban del lado del “No”.

Fuerzas del “No”

El Movimiento 5 Estrellas, fundado por el cómico millonario Beppe Grillo, se erigió como el principal opositor a la reforma. Ahora, paradójicamente, está clamando por la anticipación de las elecciones generales –convencido de que vencería si se realizan rápido– cuando antes del referéndum, a través de uno de sus líderes, Luigi Di Maio, se mostró muy contrario a votar con la actual ley electoral, a la que juzgaba en ese momento de “antidemocrática” y no representativa.

En la misma línea se encuentra el movimiento de derecha y anti-inmigración Liga del Norte. La posición del expresidente Silvio Berlusconi, líder de Forza Italia, es más ambigua. Se muestra dispuesto a dialogar sobre las diversas reformas en un intento de volver a ser, al menos en parte, el protagonista de la escena política nacional a sus 80 años de edad.

Marginal en esta etapa fue el papel desempeñado por la minoría (no renzista) del PD y los partidos de izquierda, que también se opusieron a la reforma.

Voto de los desfavorecidos

El principal desempeño electoral del “No” se vio en las regiones del sur y en las islas italianas, regiones donde la desigualdad y el desempleo son aún más fuertes.

Por eso es que en los resultados se lee que Renzi fue derrotado, más acerca del nivel puramente político y no en los méritos de esta reforma, lo que dejó al descubierto la insuficiencia y, en ocasiones, la falta de medidas adecuadas para mejorar las condiciones sociales de la parte de la población en condiciones socioeconómicas baja y media, aquellos a quienes la crisis económica más golpea.

Concreciones y futuro

Gentiloni fue instruido por el presidente Mattarella para formar el nuevo gobierno, y, previa consulta con los diferentes partidos, el nuevo primer ministro aceptó la asignación, y luego comunicó su lista de ministros y prestó juramento. Después fue ratificado por el Parlamento.

A los italianos nos queda ver qué significa este nuevo gobierno, aunque, en rigor de verdad, nada indica que habrá cambios estructurales con respecto a la administración de Renzi. Observaremos cuánto tiempo Gentiloni va a poder sostener el peso de la gestión anterior en medio de esta “eterna” inestabilidad política.

* Dirigentes estudiantiles de Cagliari