Trump deshace acercamiento de Obama con Cuba
El presidente electo de Estados Unidos no sólo se alegró por el deceso de Fidel Castro, además trató de totalitarista a Raúl. El actual mandatario, en las antípodas, no emitió juicio y aseguró que la isla debe considerar a Estados Unido como “socio” y “amigo”.
washington. La prudencia del presidente Barack Obama para pronunciarse sobre la muerte de Fidel Castro contrastó con la crudeza de las alocuciones de su sucesor, Donald Trump, quien, no obstante y más allá de las formas, estuvo más cercano a la opinión pública norteamericana que se vislumbró en los principales medios y en las redes sociales: casi públicamente ensalzó la figura del fallecido. Desde la Casa Blanca, el actual mandatario ofreció la amistad de su país a Cuba y se abstuvo de juzgar al líder revolucionario, a menos de dos meses de dejar la presidencia, desde la que impulsó el deshielo con la isla y condujo junto con Raúl Castro al restablecimiento de relaciones bilaterales tras más de 50 años."La Historia registrará y juzgará el enorme impacto de su figura singular en el pueblo y en el mundo a su alrededor", señaló sobre Castro en un comunicado. "En los próximos días recordará el pasado y mirará al futuro. Mientras lo hace, el pueblo cubano debe saber que tiene un amigo y un socio en Estados Unidos". La palabra "socio" en boca de Obama se pudo interpretar como un guiño al proceso de levantamiento del histórico bloqueo comercial. "Durante mi presidencia, trabajamos duro para dejar el pasado detrás de nosotros, persiguiendo un futuro en el que la relación entre nuestros dos países está definida no por nuestras diferencias, sino por todas las cosas que compartimos como vecinos y amigos", manifestó Obama, subrayando además la contribución de los cubanoamericanos a Estados Unidos. Sin reparos En las antípodas, "¡Fidel Castro ha muerto!", celebró Donald Trump. Esa fue su primera y breve reacción matutina. Después, emitió un comunicado en el que calificó al líder cubano de "brutal dictador", que dejó un legado compuesto "de pelotones de fusilamiento, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y negación de derechos humanos". En medio de las especulaciones sobre cuál será su política hacia Cuba tras la apertura iniciada por Obama, el presidente electo aseguró que su gobierno trabajará para que el pueblo cubano tenga bienestar. Dijo: "Aunque las tragedias, muertes y dolor causados por Fidel Castro no se pueden borrar, nuestra administración hará todo lo que pueda para asegurar que el pueblo cubano pueda finalmente iniciar su viaje hacia la prosperidad y la libertad". Finalmente, siguió con una crítica al hermano del difunto y anheló su caída, cosa que puede dar idea de lo que viene en términos de relaciones bilaterales. "Cuba sigue siendo una isla totalitaria, pero tengo esperanza de que el día de hoy (por ayer) marque un alejamiento de los horrores soportados durante mucho tiempo hacia un futuro en el que el pueblo cubano pueda finalmente vivir en la libertad que tan profusamente se merece", afirmó. Cubanos anticastristas Con especial importancia fue tomada por los medios la palabra de Marcos Rubio, rival de Trump en la interna republicana, que representa la idea de muchos de los inmigrantes isleños y sus descendientes que históricamente fueron contrarios al régimen castrista. "Las recientes concesiones de Estados Unidos hacia Cuba no han llevado a ningún cambio positivo en la forma en que gobierna el régimen o en la realidad del pueblo cubano", aseguró el senador por Florida y le pidió dureza a Trump con el gobierno de Raúl Castro, "para ayudar a ese pueblo necesitado de democracia".

