Tras otro fallo adverso, Trump busca cómo reinstaurar el veto
“Nos vemos en la Corte”, tuiteó el mandatario después de que un tribunal de apelación desestimó el recurso del Ejecutivo. El magnate insistió en la defensa de sus polémicas restricciones migratorias y sostuvo que la seguridad de Estados Unidos está en juego. El amigo que le augura un pronto final
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sufrió ayer un nuevo revés judicial, con el fallo de una corte de apelaciones que rechazó reinstaurar su polémico y resistido veto migratorio.
La reacción del magnate no se hizo esperar a través de su canal preferido, la red social Twitter, donde Trump escribió con letras mayúsculas que denotaban su enfado: “Nos vemos en la Corte, ¡la seguridad de nuestra nación está en juego!”.
Poco antes, en una decisión unánime, el panel de tres jueces de la Corte Federal de Apelaciones del 9° Circuito, con sede en San Francisco, rechazó bloquear el fallo de un tribunal menor que suspendió la restricción y permitió que viajantes, que antes tenían prohibido el paso, ingresaran a Estados Unidos.
La réplica inmediata de Trump se basa en que aún es posible interponer una apelación ante la Corte Suprema, y ello dejaría la decisión en manos de un máximo tribunal que hoy está dividido en partes iguales entre progresistas y conservadores y aún tiene una vacante por cubrir. Pero el nominado de Trump para ocupar esa vacante, Neil Gorsuch, no podría ser confirmado a tiempo para participar en la consideración del caso del veto migratorio.
La corte de apelaciones que falló contra el recurso de Trump estaba formada por los magistrados William Canby Jr, nominado por el expresidente demócrata Jimmy Carter; Richard Clifton, nominado por el republicano George W. Bush; y Michelle Taryn Friedland, nominada por el demócrata Barack Obama.
Los jueces rechazaron los argumentos presentados por los abogados del Gobierno, quienes alegaron durante las audiencias de esta semana que el bloqueo al veto ponía en peligro al país y que la corte no tenía potestad para revisar el caso.
El Departamento de Justicia, en representación del Gobierno, podría ahora solicitar a la Corte Suprema su intervención, o bien pedir otra revisión de la sentencia a una corte federal con un número más amplio de magistrados.
La orden de Trump suspendía durante 120 días el programa de acogida de refugiados de Estados Unidos –o de manera indefinida, en el caso de los refugiados sirios– y detenía durante 90 días la emisión de visados para ciudadanos de siete países de mayoría musulmana: Libia, Sudán, Somalía, Siria, Irak, Irán y Yemen.
Gracias a la suspensión temporal del decreto, ciudadanos de los países afectados se han apresurado a viajar a Estados Unidos con visados que ya habían procesado.
Los jueces resaltaron ayer que los estados presentaron alegatos serios sobre discriminación religiosa. El juez federal de distrito James Robart, en Seattle, suspendió temporalmente el decreto la semana pasada, luego de que los estados de Washington y Minnesota interpusieran demandas.
Los estados indicaron que la restricción migratoria de Trump perjudicó a individuos, empresas y universidades. Señalando la promesa de campaña de Trump de impedir que los musulmanes ingresaran a Estados Unidos, argumentaron que la prohibición bloqueaba el ingreso a las personas basándose en su religión.
Como criminales violentos
Horas antes del fallo judicial adverso, Trump otorgó ayer la misma gravedad a la inmigración ilegal que al crimen violento y pidió a su equipo que aborde conjuntamente ambos fenómenos, al tiempo que ordenó estrechar la cooperación con países como México contra los carteles y grupos criminales trasnacionales.
El mandatario encargó al recién confirmado como fiscal general, Jeff Sessions, quien juró ayer su cargo, que forme un grupo de trabajo dedicado a la “reducción del crimen y en favor de la seguridad pública”.
Sessions es cuestionado por sus posiciones antiinmigrantes y su cercanía con grupos racistas o supremacistas blancos como el Ku Klux Klan.
Ciudades santuario. Hogar de "sin papeles". Nueva York y Los Ángeles lideran las ciudades con más migrantes. Casi siete millones de los algo más de 11 millones de inmigrantes indocumentados que hay en Estados Unidos viven en 20 ciudades del país, según un estudio publicado ayer por el Pew Research Center en Washington. Esa veintena de ciudades es liderada por Nueva York, con 1,2 millones de "sin papeles", y Los Angeles, con 1,1 millón. "Los inmigrantes sin autorización (sin papeles) tienden a vivir donde viven otros inmigrantes", señala el informe presentado por Pew Research Center.

