Tenaz, discreto y triunfador
Este hijo de obrero y ama de casa, uno de los primeros médicos salidos de su humilde barrio, volverá a regir el país tras exhibir logros obtenidos por Uruguay en la década de gobierno del Frente Amplio.
Los fotógrafos tienen que suplicarle que todavía no meta el voto en la urna, que haga todo más despacio. Necesitan la imagen del futuro presidente sufragando. Pero Tabaré Vázquez quiere irse rápido. Deposita la boleta y avanza como puede entre micrófonos y cámaras que lo acosan. Responde un par de preguntas y sale por la pequeña puerta del club Arbolito, en el barrio La Teja que lo vio crecer. La lluvia lo moja, se sube al auto y se lo llevan. Todo el proceso de votación le llevó apenas 15 minutos y muchos se quedaron sin su foto o sin una frase del líder frenteamplista.
Vázquez es reservado, tanto que sus opositores lo tildan de terco y personalista. No es amigo de los largos discursos ni de la confrontación. Durante esta campaña, que lo llevó de nuevo al Palacio de Gobierno, se negó a debatir con la oposición, al tiempo que cambió los grandes mítines en la capital por encuentros cara a cara con la gente del interior. Esta larga gira por los pueblos explica, en parte, por qué el Frente Amplio ganó terreno allí donde siempre dominaron el Partido Nacional y el Partido Colorado, los más tradicionales del país.
Vázquez sabe que a Montevideo ya la sedujo hace rato, desde que llevó al club Progreso de la tercera división a ganar el campeonato uruguayo en 1989. Este hecho le valió la fama de buen gerente y ese mismo año fue elegido intendente de la ciudad que concentra más de la mitad de la población del país.
Este hijo de obrero y de ama de casa, uno de los primeros médicos salidos de su humilde barrio, fue candidato presidencial en 1994 y en 1999. En ambos casos fue el aspirante más votado, pero no venció porque nacionales y colorados se aliaron.
Al fin ganó los comicios de 2004 y gobernó entre 2005 y 2010. Ahora volverá a regir el país tras exhibir los logros obtenidos por Uruguay en una década de gobierno del Frente Amplio, y aupado en el miedo a un cambio en los proyectos del país que habría supuesto un triunfo opositor.
Rumbo económico
Además, prometió que seguirán dirigiendo la economía los mismos que llevan haciéndolo con éxito desde hace dos mandatos. Por eso, el actual vicepresidente, Danilo Astori, será su ministro de Economía. A su vez, esbozó algunas reformas en políticas educativas y de seguridad, dos temas que preocupan a los ciudadanos, y dijo que no dudará en dar marcha atrás con la ley que legalizó el mercado de marihuana, sancionada durante el gobierno del aún presidente José Mujica, si esta no funciona.
Una de las pocas veces que dejó de lado su cautela fue en 2011 y tuvo que ver con la relación con Argentina. Entonces, reconoció que le había pedido ayuda a Estados Unidos por si el conflicto que mantenía con el Gobierno argentino por la instalación de la planta papelera de Botnia en la frontera pasaba a mayores. Después de esa polémica declaración se llamó a silencio y se esfumó un poco de la vida política, pero en 2013 reapareció como el candidato natural del oficialismo. Y ayer confirmó que el respaldo político que se ganó con su tenacidad y discreción sigue intacto.

