Temer afronta los primeros desafíos internos y externos
Marchas a favor de Dilma. Venezuela retiró a su embajador. El Salvador rechaza al nuevo gobierno.
Brasilia. El presidente interino de Brasil, Michel Temer, enfrenta ya sus primeros desafíos, tanto en las calles, con miles de brasileños que protestaron en Río de Janeiro, como en el plano internacional, con Venezuela y con El Salvador a la cabeza. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, decidió llamar a Caracas a su embajador en Brasilia por lo que califica como golpe contra Dilma Rousseff. En un discurso en cadena, Maduro afirmó que la suspensión de Dilma es una "canallada contra ella, contra su honor, contra la democracia, contra el pueblo brasileño".También anunció que pidió regresar a Caracas al embajador Alberto Castellar, quien se reunió con Maduro y con la canciller, Delcy Rodríguez.Casi al mismo momento en que Maduro hacía su anuncio, sin aclarar si era un "llamado a consultas", el nuevo ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, José Serra, emitía sus dos primeras notas.La primera fue dirigida a los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua, a los que acusó de "propagar falsedades" sobre el proceso político brasileño, del que dijo que "se desarrolla en un cuadro de absoluto respeto a las instituciones".En el segundo comunicado, manifestó su repudio contra declaraciones del secretario de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper, quien había considerado que el proceso contra Rousseff podía violar "el principio de separación de poderes".Fuentes oficiales indicaron que Brasil aún no decidió si responderá al regreso a Caracas del embajador venezolano y que, por el momento, ese asunto sólo es analizado.En tanto, el presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, aseguró ayer que "no reconoce al gobierno provisional instalado en Brasil" en un proceso que calificó como "contrario a la voluntad popular".Además, llamó a consultas a la embajadora salvadoreña en Brasil, Diana Marcela Vanegas, para abordar la crisis que se desarrolla en ese país.Mientras tanto, los brasileños comienzan a hacer sentir su malestar en las calles.Cerca de cinco mil personas ocuparon el viernes por la noche la céntrica plaza de Cinelandia, en Río de Janeiro, para mostrar su apoyo a Rousseff y rechazar el plan de gobierno presentado por Temer.Los asistentes coreaban "fuera, Temer", acompañados por el rítmico sonido de varios tambores a los pies de la Cámara Municipal de la ciudad.

