Se presume culpable
El detonante de los incidentes raciales en Baltimore, Estados Unidos, fue la detención y posterior muerte de Freddy Gray, un joven negro de 25 años. Primero las manifestaciones fueron pacíficas, pero luego derivaron en violencia, saqueos y represión policial.
El detonante de los incidentes raciales en Baltimore, Estados Unidos, fue la detención y posterior muerte de Freddy Gray, un joven negro de 25 años. Primero las manifestaciones fueron pacíficas, pero luego derivaron en violencia, saqueos y represión policial. Gray había sido detenido a plena luz del día por posesión de una navaja, hecho que es delito en el estado de Maryland. Por lo que puede verse y oírse en un video que grabó con su teléfono una persona que pasaba por el lugar, tras ser detenido el joven grita de dolor y arrastra una pierna. Es subido a la camioneta policial por al menos cuatro agentes. Según los familiares del chico, no les permitieron verlo y no recibió ninguna asistencia médica. Falleció una semana después por heridas gravísimas en la columna. El hecho se suma a lo ocurrido en Ferguson en agosto pasado, cuando un policía (blanco) le disparó a Michael Brown, un chico negro de 18 años que estaba desarmado, y a otros hechos más que tienen como factor común el uso criminal de la fuerza policial contra ciudadanos negros. Al menos, contra los varones jóvenes y pobres.Es un tema difícil de tratar por las diferentes miradas y juicios que motiva. El voluntarismo, en todos los niveles, tiende a la negación de un problema que reaparece periódica y violentamente a pesar de los discursos sobre la igualdad de oportunidades que supuestamente garantiza el sistema político y económico estadounidense.Según las encuestas, el grupo racial dominante (blanco) tiende a minimizar el alcance del racismo con relación a los afroamericanos, que son poco más que el 13 por ciento del total de la población. Así lo determinó en uno de los muchos estudios sobre el tema el Pew Research Center. Por ejemplo, en una encuesta realizada en 2013, un 48 por ciento de los blancos encuestados consideraba que desde 1963 (año de la marcha en Washington encabezada por Martin Luther King) se lograron muchos progresos para superar el racismo en la sociedad; en cambio, sólo el 32 por ciento de las personas negras consultadas opinó lo mismo.En otra encuesta, esta vez tras los incidentes de Ferguson, la diferencia entre los dos grupos raciales resultó aún más grande. Preguntados sobre cómo evaluaban el manejo de la policía en relación con distintas minorías, el 80 por ciento de los negros contestó en forma negativa, contra el 37 por ciento de los blancos.La diferencia de opiniones se mantenía respecto a la resolución en la Justicia de estos casos. La mayoría de los negros opinaba que los policías difícilmente afrontan un castigo legal por sus excesos y crímenes. Otras encuestas (ABC News, Washington Post ) llegaron a resultados similares. Es decir, existe la convicción entre los ciudadanos negros de que la policía tiene contra ellos actitudes violentas e injustas que implican una clara discriminación.Respecto de este punto, en su momento se destacó que en Ferguson, el 70 por ciento de la población es negra, pero el 95 por ciento del personal policial es blanco. Incluso el tribunal del gran jurado que decidió no juzgar al policía que mató al chico estaba formado por nueve blancos y tres negros.En Baltimore, estado de Maryland, la población también es mayoritariamente negra (64 por ciento), pero tanto la intendenta, el jefe de policía y la mayoría de la fuerza policial son negros. En este último caso los analistas estadounidenses advierten que además del prejuicio racial en el crimen de Freddy Gray existe otro factor por tener en cuenta, que es la influencia del narcotráfico y su enraizamiento en los barrios más pobres de la ciudad, como el que habitaba el chico fallecido. Allí, todos los promedios de hechos o condiciones negativos superan ampliamente al del resto de la ciudad: desde el de cantidad de niños y adolescentes detenidos o muertos por razones de salud, hasta porcentaje de casas inhabitables; pasando por niveles de plomo en sangre, baja escolarización y desocupación. Un entorno enfermante, en el sentido estricto de la palabra, pero que no es mayormente negro por generación espontánea, sino porque los diferentes planes urbanizadores desde comienzos del siglo 20 arrinconaban a la población negra en determinados barrios de la ciudad.Esas mismas zonas fueron las más castigadas por el auge de la guerra de bandas de traficantes de drogas (principalmente crack) durante los años '80 y '90. Y en la guerra policial contra las drogas, a los negros se los presume culpables.La desproporción de negros respecto de blancos entre la población carcelaria y especialmente entre los condenados a muerte es la prueba de que esto no es sólo problema de Baltimore. También prueba que, si se está haciendo algo al respecto, ese algo no es suficiente.

