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Rousseff, la favorita entre los electores más pobres de Brasil

Los programas sociales y el respaldo de Lula le garantizan a la presidenta Dilma el voto de los más humildes, quienes temen perder sus beneficios si hay cambios en el gobierno.

25 de septiembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Agencia AP
Rousseff, la favorita entre los electores más pobres de Brasil
Popular. Según las encuestas, casi la mitad de los electores pobres votaría por Rousseff en las elecciones del próximo 5 de octubre (AP).

San Pablo. La vida todavía es dura para los millones de brasileños que siguen en la pobreza. Pero nunca antes habían estado tan bien. Y esa es la clave de la posible reelección de la presidenta Dilma Rousseff para otro período de gobierno.

Aunque Rousseff y su principal rival, Marina Silva, se encuentran empatadas entre los votantes de clase media, que es el grupo que más vota en el país, la mandataria goza de una amplia ventaja entre los más pobres de Brasil por sus generosos programas sociales, que ayudaron a erradicar el hambre y la pobreza extrema, bajo el mandato del Partido de los Trabajadores (PT) que ella lidera.

Entre 2001 y 2012, Brasil redujo la pobreza extrema del 14 al 3,5 por ciento de la población, según el informe anual del Estado de la Inseguridad Alimentaria de Naciones Unidas, publicado la semana pasada. La cantidad de personas con desnutrición se redujo del 19 a menos del 5 por ciento, lo que sacó a Brasil del mapamundi del hambre global de la ONU.

Además, en la última década, decenas de millones de personas salieron de la pobreza y ahora hacen parte de la clase media baja del país.

La última encuesta de Ibope, publicada la semana pasada, dice que el 46 por ciento de quienes tienen los ingresos más precarios, y que constituyen un cuarto del electorado, votaría por Rousseff en la primera vuelta en las elecciones presidenciales del 5 de octubre. El 24 por ciento votaría por Silva.

Sin dudarlo

Andrea Santos, quien vive en la favela Heliópolis de San Pablo, una de las más grandes de Brasil, dice la mayoría de sus vecinos no dudan a quién votar.

“Las mejoras que Dilma y el PT hicieron en materia de salud y educación para los pobres garantiza que el 90 por ciento” de quienes votan en Heliópolis lo harán por ella, apunta.

Santos, sus cinco hijos y un nieto comparten dos estrechas habitaciones en un edificio sin ascensor y que alquila por 400 dólares al mes, lo que corresponde a la totalidad del salario que recibe por coordinar actividades educativas para jóvenes en un centro comunitario.

“Si no fuera por el dinero que mis hijos ganan con trabajos ocasionales no sería capaz de pagar el alquiler”, cuenta.

Durante cuatro años su familia se benefició de uno de los programas más populares impulsado por el PT, llamado Bolsa Familia, que entregó 10.700 millones de dólares a unas 14 millones de familias en 2013.

El programa da a las madres una paga mensual siempre y cuando puedan demostrar que sus hijos van a la escuela y que los llevan a las clínicas estatales. Santos recibió unos 100 dólares cada mes por mantener a sus hijos en la escuela hasta que el último terminó las clases.

“La vida de los pobres mejoró durante los gobiernos del PT y votarán por Dilma porque sienten que sus vidas continuarán mejorando, y tienen miedo de que puedan perder los beneficios que obtuvieron”, explica Pedro Fassoni Arruda, profesor de Ciencia Política de la Universidad Católica de San Pablo.

En privado, los asesores de Silva reconocen su frustración porque su campaña no atrae a los pobres. Argumentan que no tienen tiempo o dinero para hacerle entender a la gente que Silva tiene raíces humildes, mientras que Rousseff es hija de la clase media.

Sin embargo, entre los votantes pobres es suficiente para sufragar por Rousseff que el mentor político de la mandataria, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, pasara de limpiabotas a jefe de Estado del país.