Restos quemados en fosas comunes serían de estudiantes
Se realizaban análisis de ADN para determinar si los cuerpos pertenecen a estudiantes desaparecidos tras participar en protestas. Policías en la mira.
Chilpancingo. Los restos encontrados en varias fosas clandestinas descubiertas en una localidad del sur de México, donde desaparecieron días antes 43 estudiantes de magisterio, están calcinados, señaló ayer un asesor legal de las familias de los desaparecidos.
Vidulfo Rosales, representante legal de las familias, indicó que las autoridades del gobierno del estado de Guerrero les informaron que los restos humanos de un número indeterminado de personas encontradas en las afueras de Iguala, 200 kilómetros al sur de Ciudad de México, estaban quemados.
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Las autoridades no aclararon si los restos corresponden a los 43 estudiantes desaparecidos desde el 26 de septiembre, pero 37 familiares ya se hicieron las pruebas de ADN pertinentes para confirmar o negar su parentesco con los cuerpos, añadió Rosales.
Los jóvenes desaparecidos a fines del mes pasado pertenecen a la Normal de Ayotzinapa, situada a 16 kilómetros de la capital de Guerrero. Se trata de una especie de internado autosustentable que cuenta con granja y huerta, donde estudian magisterio alumnos de comunidades rurales generalmente muy pobres y que forman uno de los movimientos estudiantiles de más fuerza reivindicativa de la izquierda mejicana.
El 26 de septiembre, un grupo de estudiantes de la Normal tomó varios colectivos en Iguala para usarlos en sus protestas, pero fueron atacados en varias ocasiones por policías locales y desconocidos armados.
En los incidentes seis personas murieron y 57 alumnos desaparecieron. Días después, las autoridades redujeron el número de desaparecidos a 43 e indicaron que los 14 restantes habían sido localizados.
Iñaky Blanco, procurador del estado, dijo que “sería irresponsable” afirmar que se trata de los estudiantes. No obstante, reveló que las fosas fueron halladas en base a información obtenida de nuevos detenidos por los sucesos del 26 de septiembre.
En total hay 30 arrestados, 22 de ellos policías, varios de los cuales “forman parte de la delincuencia organizada”, señaló el procurador Blanco, en alusión al grupo denominado Guerreros Unidos.
Añadió que se está intentando localizar al alcalde de Iguala, José Luis Abarca, a través de todas las procuradurías del país y con apoyo de la Interpol.
La Procuraduría General de la República asumió la investigación tanto de la desaparición de los 43 estudiantes como de los trabajos de identificación de los cadáveres.
Protestas pacíficas
Mientras continúan las averiguaciones, unos dos mil estudiantes y familiares reclamaron ayer al gobernador que les entregue a sus hijos.
Junto a una pancarta en la que se leía “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, los manifestantes bloquearon la ruta que une Ciudad de México con el puerto de Acapulco a la altura de Chilpancingo, capital de Guerrero.
Durante la protesta informaban a los automovilistas de sus reclamos de justicia y solicitaban apoyo económico voluntario para ayudar a las familias.
Jesús López, comerciante ambulante de Acapulco y padre de un desaparecido, protestaba con la esperanza de que los restos no sean de los estudiantes. “Nos dijeron que estaban calcinados, así que no pueden ser los muchachos”, dijo. “Pero estamos muy nerviosos”, agregó.
El gobernador estatal, Ángel Aguirre, solicitó a los guerrerenses que mantengan la calma para evitar acciones de violencia y garantizó que los culpables de los asesinatos serían identificados y castigados.

