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Religiosa argentina contó cómo se vive la guerra en Siria

La hermana Guadalupe Rodrigo vivió los últimos tres años en la ciudad de Alepo, una de las más golpeadas por el sangriento conflicto.

30 de mayo de 2014 a las 12:01 a. m.
Agencia Télam
Religiosa argentina contó cómo se vive la guerra en Siria
Bajo fuego. Alepo refleja la ferocidad de los enfrentamientos (AP).

Buenos Aires. El pueblo es el gran espectador que paga con víctimas la crisis en Siria, pero "no baja los brazos" y atraviesa el sangriento conflicto con "una fuerza admirable y una fe inquebrantable".

Así lo cuenta en primera persona la religiosa argentina Guadalupe Rodrigo, integrante de la Familia del Verbo Encarnado, que vivió los últimos tres años en Alepo, una de las ciudades más convulsionadas por la crisis siria. Ahora proyecta volver para asistir a grupos cristianos perseguidos.

Oriunda de Villa Mercedes (San Luis), la hermana Guadalupe, de 41 años, estuvo en Buenos Aires y dio varias charlas, en las que contó cómo es vivir por dentro una guerra civil que ya se cobró la vida de más de 100 mil personas y originó más de dos millones de refugiados, la mayoría niños.

“Me fui para tomarme un tiempo, descansar, reponer fuerzas y volver. Tenía previsto hacerlo los primeros días de mayo, pero la situación está muy brava. Si Dios quiere, en las próximas semanas estaré ahí de nuevo”, contó esta religiosa que pasó tres años en Alepo, sitiada por los rebeles que intentan derrocar al gobierno de Bachar al Assad.

Integró un equipo a cargo una pensión para jóvenes, en la que organizan actividades para que se distiendan en refugios ubicados en el subsuelo del edificio. “Vivimos en bombardeo permanente”, relató.

Indicó que “coexisten tres protagonistas: los rebeldes, el ejército y el pueblo”, y aseguró que los medios presentan el asunto de “una manera muy simplificada”. “Entre dos males, los sirios eligen el mal menor: la dictadura de Al Assad”, apuntó, y agregó que “el triunfo de los rebeldes no sería la libertad ni la democracia, sino la imposición del Islam fanático”. “Los levantamientos rebeldes no fueron pacíficos y los grupos terroristas usaron al pueblo”, advirtió.

Cuerpos en la basura

Entre las situaciones más dramáticas, Guadalupe recordó “ver gente muerta en bolsas y tiradas a la basura, con carteles pegados que decían: ‘No tocar, es cristiano’”.

“La gente ya se acostumbró a vivir así. Hacen lo necesario como trabajar, buscar comida, estudiar, todo rápido para evitar que los maten, porque hay francotiradores en las calles”, explicó.

La hermana Guadalupe y otros misioneros fueron recibidos semanas atrás en el Vaticano por Francisco, en el marco de una audiencia pública en la que los alentó a seguir en la tarea. “Nos contagió ánimo y mucho aliento”, afirmó.

“El papa Francisco logró muchísimo. Su preocupación es constante”, reflexionó.

Por último, la religiosa quiso dejar testimonio de la fe y fortaleza de los sirios. “No bajan los brazos. Dicen que piensan en el futuro del cielo, porque acá en la tierra ya se lo arrebataron”, señala.

Guadalupe piensa en volver en Siria. Esta vez, lo hará con otra religiosa argentina de su congregación. Sólo aguardan que desde Alepo les digan que el momento es propicio para llegar a la ciudad.