Rebeldes derribaron un avión, y Kiev prometió castigarlos
Ucrania vivió una violenta jornada en la que murieron al menos 54 soldados. A su vez, el gobierno de Poroshenko informó que mató a 250 separatistas prorrusos en 24 horas.
Kiev. Ucrania vivió su jornada más oscura desde el inicio de la operación "antiterroristas" (lleva dos meses) con la muerte ayer de al menos 54 soldados a manos de los separatistas del este del país que, con misiles y armas de alto calibre, derribaron un avión militar en Lugansk.
El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, declaró luto nacional para hoy y prometió “una respuesta adecuada a los terroristas”.
Poco después, el ministro de Defensa, Mijail Koval, aseguró que las fuerzas ucranianas mataron a más de 250 insurgentes prorrusos en 24 horas, muchos de ellos ciudadanos rusos.
El avión Il-76, de fabricación rusa, fue atacado con misiles y ametralladoras cuando se disponía a aterrizar en un aeropuerto de la ciudad de Lugansk y los separatistas reivindicaron la acción.
“Los milicianos nos informaron que derribaron durante la madrugada un avión con militares a bordo. El avión cayó en el aeropuerto”, informó un vocero de la República Popular de Lugansk, declarada independiente de Ucrania tras un referéndum separatista celebrado el 11 de mayo junto con la región de Donetsk.
En el avión viajaban nueve tripulantes y 40 soldados, que iban a reemplazar a otros en la operación “antiterrorista” lanzada hace dos meses por Kiev contra los separatistas.
Otros cinco soldados de la guardia fronteriza ucraniana murieron en la ciudad de Mariupol, en el sur de Donetsk.
Poroshenko aseguró que el ataque a la aeronave no quedará sin respuesta. “Todos los implicados en un cínico acto terrorista de esta envergadura serán castigados. Ucrania necesita la paz, pero los terroristas tendrán una respuesta adecuada”, afirmó en un comunicado difundido por su oficina de prensa.
Los combates en el sudeste de Ucrania se recrudecieron los últimos días tras un breve paréntesis motivado, aparentemente, por esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto armado entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas.Mientras tanto, unos 200 manifestantes enfurecidos se concentraron a las puertas de la embajada rusa en Kiev para exigir "el fin de la injerencia de Rusia en los asuntos internos de Ucrania", como rezaban algunos de los carteles exhibidos por los congregados.

