Quebrar el silencio para que no vuelva a pasar
Un matrimonio cristiano de origen alemán que descubrió antepasados familiares vinculados al nazismo pasó por nuestra ciudad y fue recibido por la comunidad judía de Córdoba.
Ralf y Elke Steinmetz constituyen un matrimonio cristiano que lleva casi veinte años viviendo en Paraguay. Nacieron en Alemania hace poco más de medio siglo. No fueron testigos en primera persona del gobierno del Tercer Reich, pero sí sus antecesores, algunos de los cuales estuvieron enrolados en el ejercito que lideró Adolf Hitler. El silencio, eso que tanto desean quebrar a través de una especie de militancia de la reconciliación que llevan a cabo y fomentan, marcó parte de sus vidas. Hasta que enfrentaron sus miedos, sus más profundas presunciones, y decidieron indagar sobre sus respectivas historias familiares. "El miedo a descubrir la verdad y el desconocimiento crean un muro de silencio que se necesita romper. Hablar de esto tiene un sentido futuro: que no vuelva a pasar", afirma la mujer, de gesto adusto y amable a la vez, mientras su esposo asiente.Ellos están en Córdoba por estos días, en camino de vuelta desde San Salvador de Jujuy, donde realizaron actividades sociales y religiosas desde la organización no gubernamental Los Transformadores, Ministerio Internacional T.O.S. Anteriormente, hace poco más de dos semanas, participaron en un encuentro de la iglesia anglicana de Los Cocos. En esa visita conocieron al rabino del Centro Unión Israelita de Córdoba, Marcelo Polakoff, quien los invitó a realizar actividades junto con la comunidad judía local. En el marco de esa propuesta interreligiosa, hoy compartirán la celebración del sabat en la sinagoga de Córdoba. Además, participarán de charlas en la sede de Macabi Noar y estarán en escuelas hablando sobre el antisemitismo moderno. –¿Qué lo llevó a usted a tomar la incómoda iniciativa de revisar su historia familiar y contarla? –(Ralf Steinmetz) Una vez, en Lituania, que fue el primer país que Hitler declaró "libre de judíos", una persona nos mostró cómo trabaja el silencio y quedé conmovido. Dijo que el silencio de los antepasados está en nosotros, sea por ignorancia, por indiferencia o por vergüenza. No me olvidé más de eso. Y allí comenzó todo. En charlas familiares, se hablaba de la Segunda Guerra Mundial, sobre la historia, pero nunca se habló sobre el abuelo. Yo me di cuenta y empecé a investigar. Él estuvo en Bielorrusia con el ejército. Lo que hacemos ahora es romper el silencio de nuestros antepasados, para liberar el futuro de estos peligros, por amor a la humanidad. –En su caso, ¿cómo llegó a darse cuenta de su historia familiar? –(Elke Steinmetz) Mi padre estuvo en el ejército, pero cuando yo crecí no sabía nada, nunca se habló del tema. En las escuelas se enseñaba muy poco lo que pasó. Yo pregunté a mi madre si era verdad que en Alemania hubo una época donde se quemaban personas. Ella me respondió y me dijo que sí, que había sido un tiempo muy malo, pero que la familia no estuvo involucrada en el partido nazi. Sin embargo, se decía que Hitler no solamente hizo cosas malas, sino cosas buenas. –¿Allí empezó a dudar? – (E.S.) Claro. Más grande, comencé a estudiar la historia y me percaté de que el aparato de propaganda del nazismo había tenido éxito, a tal punto que la gente siguió convencida de mentiras y de manipulaciones años después. El silencio de las personas que tienen un sentido despierto de bien y mal, también puede causar cosas tremendas en el futuro. Entiendo que mi padre estuvo siete años en el ejército. Descubrirlo no es fácil. –¿Cree usted que la negación todavía persiste en Alemania? –(R. S.) Los nazis pudieron hacer eso porque muchos alemanes estuvieron callados. Y eso caló hondo. Después de la caída de Hitler, los procesos fueron diferentes. En Alemania Oriental, ocupada por la Unión Soviética, el silencio fue mayor. El autoritarismo continuó, el miedo subsistió, inclusive hasta la caída del muro. En Alemania Occidental, los ganadores de la Guerra, Estados Unidos, obligaron a un revisionismo. Pero las historias familiares quedaron ocultas, fue un tabú. Eso es lo que trabajamos para romper. –(E. S.) La verdad debe salir, aunque sea dolorosa. Esa es la única manera de prevención. Desde la Marcha de la Vida, que se hace un muchos países, los familiares de gente que participó en el ejército nazi trabajamos para que el Holocausto jamás vuelva a pasar en el mundo.
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