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El proselitismo de la guerra

El intrincado tablero de Medio Oriente, pleno de conflictos e intereses cruzados, siempre se agita cuando se avecinan tiempos electorales en Estados Unidos. Marcelo Taborda.

01 de agosto de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El proselitismo de la guerra

El i ntrincado tablero de Medio Oriente, pleno de conflictos e intereses cruzados, siempre se agita cuando se avecinan tiempos electorales en Estados Unidos. Este fin de semana, el virtual candidato republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney, llevó su campaña proselitista hasta el mismísimo Muro de los Lamentos y, en obvio gesto hacia la influyente comunidad judeo-estadounidense, reivindicó a Jerusalén como capital de Israel, soslayando la aspiración palestina de contarla también como eje central de su demorado e incierto Estado independiente. Pero el guiño del mormón Romney acerca de la ciudad tres veces milenaria (sagrada para judíos, pero también para musulmanes y cristianos), con el indisimulable propósito de sumar votos y fondos para su campaña, no fue la única muestra de utilización política de aspectos muy sensibles para los habitantes de la región. Romney dejó entrever además que avalaría un ataque israelí a Irán, si es que Teherán no frena su programa nuclear, en un intento por mostrar demasiado tibia la posición actual de la Casa Blanca y su inquilino, Barack Obama. Claro que el rival de Romney también movió sus fichas diplomático-proselitistas en estos días, según una investigación del diario israelí Haaretz . Este medio aseguró que el gobierno de Washington mostró detalles de un plan de contingencia ya listo para neutralizar el poderío iraní, si el país de los ayatolás pasa de la amenaza a los hechos. Además, en diálogo con el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, Obama hizo foco en la situación de Siria con un lenguaje inquietante. El mandatario demócrata, quien buscará su reelección el primer martes de noviembre, habló de "acelerar la transición" en Damasco y de acentuar el apoyo "logístico" a los rebeldes del Ejército Libre de Siria, al tiempo que exigió nuevas sanciones internacionales al Ejecutivo que preside Bachar al Assad. El fantasma de una intervención armada internacional de impredecibles consecuencias en suelo sirio no ha terminado de corporizarse hasta ahora por el veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad a los intentos de aplicar "el libreto de Libia". Moscú y Beijing tienen sus propios intereses, como también los tenían en el otrora feudo de Muamar Kadhafi, cuya captura y linchamiento garantizó que el petróleo fluya sin cortes hacia Europa, pero no frenó la violencia sectaria ni la puja de poder entre tribus del este y el oeste del país norafricano.Mientras, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) reportó ayer que ya son más de 267 mil los sirios que debieron huir hacia otros países. Sólo 137 mil de ellos han sido registrados como refugiados y el resto está al margen de ayuda humanitaria. En total, hay más de un millón y medio de desplazados por el conflicto interno. Diferentes fuentes opositoras y la ONU cifran los muertos en más de 17 mil.Demasiada tragedia como para convertirla en simple asunto de campaña, aunque no sería la primera vez que guerras y muertos ajenos tengan valor agregado en la disputa por el sillón principal del Despacho Oval.