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Platos rotos sin fiesta

Ayer era el enésimo “Día D” para un país que se debate entre crisis económicas, ajustes, caídas de gobierno y versiones de ruptura con sus socios más ricos e intransigentes en la UE.

01 de julio de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Platos rotos sin fiesta

Los ciudadanos se congregan en la Plaza Syntagma y deambulan por el centro de Atenas cual personajes centrales de un drama que durante años los relegó a un papel secundario. El espacio abierto, se puebla una tarde por quienes están por el No, y al siguiente por los que defienden el Sí a ultranza, de ­cara a la consulta convocada para este domingo. Todo ocurre no muy lejos de la Acrópolis, emblema de la historia de un pueblo donde se concibió la democracia occidental. "El ingreso a la Acrópolis se podrá pagar con tarjetas, para evitar que los turistas sufran inconvenientes por las restricciones y el control de capitales", reza unos cuantos siglos después la noticia en un portal de Internet. Mientras, la irrupción de la palabra "corralito" y largas filas ante cajeros automáticos dibujan un escenario tenso y volátil que trae por estos lares muy malos recuerdos. Pero en esta contemporánea tragedia griega, que tal vez hubiera colmado las gradas del Teatro de Dionisio, los protagonistas principales y secundarios intercambian papeles, cruzan acusaciones y atraviesan espacios hasta entremezclarse con quienes dejaron de ser meros espectadores. Ayer era el enésimo "Día D" para un país de poco más de 11 millones de habitantes que, en lo que va de este tercer milenio, se debate entre crisis económicas, ajustes, caídas de gobierno y versiones de ruptura con sus socios más ricos e intransigentes de la Unión Europea, con abandono de la moneda comunitaria incluido. Pero la de ayer no fue la "D" de default, sino el comienzo de una mora, al menos según estatutos del Fondo Monetario Internacional, que esperaba de Atenas 1.600 millones de euros, como parte de pago de una abultada deuda.En esta compleja trama conviene repasar las últimas escenas para identificar a actores y elucubrar, aunque resulte temerario, sobre eventuales desenlaces. Ya se ha dicho que al no pagar el gobierno de Alexis Tsipras, Grecia entró en mora ante el FMI, que prevé otros pasos y fechas antes de decretar la palabra maldita. Lo que sí está claro es que el plazo del 30 de junio expiró sin que Atenas satisficiera ­exigencias de la "troika" que integran la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo y, por ende, Grecia quedó la pasada medianoche fuera del programa de rescate concedido a cambio de medidas de ajuste. Además, la situación se agravaría si el 20 de julio no se cancelan ante el BCE otros 3.500 millones. Solución democrática Las negociaciones contrarreloj, de por sí arduas, se tensaron más el viernes, cuando Tsipras convocó a un referéndum bajo el argumento de que era imposible conciliar dos promesas que –dijo– lo llevaron al gobierno en las elecciones del 25 de enero pasado: el fin de la austeridad, y la mantención del país en el seno de la Unión Europea. Por eso el gobierno instó a los griegos a votar el domingo por el No, como una forma de fortalecer su posición. Resaltó que el referéndum no es a favor o en contra del euro, sino de aceptar o no nuevos programas impuestos por la troika, que demandan más ajustes y sacrificio, a cambio de otro rescate. Ayer, el líder de Syriza presentó una contrapropuesta para extender la ayuda por dos años mientras el país reestructura su deuda. El gobierno izquierdista no descartó cancelar el referéndum si se aceptaba su iniciativa, en la que queda al margen el FMI. Los líderes del Eurogrupo tuvieron un no por respuesta, pero volverán a reunirse hoy.Angela Merkel insinuó que la decisión definitiva sobre un eventual nuevo rescate dependerá de los resultados de la consulta y el conservador Mariano Rajoy instó a los griegos a votar por el Sí, para que caiga el gobierno de Syriza y la UE negocie con otro.Las urnas asumen así otra vez protagonismo clave en el lugar que alumbró la democracia. Claro que mientras políticos y tecnócratas, locales y continentales, dirimen fuerzas mediante el voto, los que pagan los platos rotos son casi siempre los mismos. Y eso que en este país hace varios años que no están de fiesta.