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El peso mejicano se vino a pique por el efecto Trump

La moneda de ese país cayó 15 por ciento en tres días tras la victoria del republicano. México y Estados Unidos negocian un millón de dólares por minuto. Eso habla de dependencia.

12 de noviembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Agencia DPA y El País, de Madrid
El peso mejicano se vino a pique por el efecto Trump
Caída de la confianza. La posibilidad de que el nuevo gobierno republicano aplique restricciones comerciales deprimió la moneda. (AP).

MÉXICO. El pánico llama a la puerta de México. La victoria de Donald Trump ha desatado un huracán financiero de imprevisibles consecuencias en su vecino del sur. La moneda mejicana ha entrado en descrédito y, con una caída superior al 15 por ciento, se ha convertido en los últimos tres días en la más vapuleada del planeta. Además, nadie piensa que se vaya a recuperar pronto. Los mercados locales tiemblan ante las amenazas del republicano, y la propia Bolsa mejicana ha sufrido su mayor desplome en cinco años. Una era turbulenta ha dado comienzo desde el miércoles, día en que se supo el resultado. Y lo que todos temían ha ocurrido. Su promesa de completar el muro fronterizo y deportar a millones de inmigrantes sin papeles forma parte de un arsenal contra el que México apenas tiene defensa. Pero el temor financiero va mucho más allá. El republicano ha repetido una y otra vez que piensa acabar con el actual Tratado de Libre Comercio y que no le temblará la mano a la hora de recortar las remesas de los mejicanos, un maná de casi 30 mil millones de dólares al año, cuya desaparición estrangularía la economía de millones de familias.La mera sospecha de que Trump vaya a llevar adelante estos planes actúa como plomo en los pies del ahogado. El arrastre puede ser catastrófico y, en todo caso, nadie duda de que volver a la superficie requerirá un esfuerzo titánico.

Dependencia

La economía mejicana es ultradependiente de Estados Unidos. No sólo un 80 por ciento de sus exportaciones tiene como destino ese país, sino que Washington es el primer inversor extranjero, con todo lo que eso implica.

Con una frontera de casi 3.200 kilómetros en común, ambos países comercian cada minuto un millón de dólares. La destrucción de este ecosistema económico traerá, según los expertos, consecuencias funestas.

Aunque el golpe será en ambos lados, hay acuerdo en que la peor parte se la llevará México, un país con el 46 por ciento de la población en la pobreza y al que la crisis del petróleo ha recortado drásticamente el margen de maniobra del Estado.

“Ya estábamos al borde de la recesión, con la actividad industrial prácticamente detenida. Y ahora, haga o no haga Trump, la incertidumbre se va a acentuar. La inversión extranjera se va a desacelerar, se suspenderán proyectos y veremos repatriaciones voluntarias ante la hostilidad antimejicana que fomenta Trump. El crecimiento para el año próximo va a estar entre el 0 por ciento y el 1 por ciento, muy lejos de lo esperado”, señala Gerardo Esquivel, profesor investigador del Centro de Estudios Económicos del Colegio de México.

Malabares verbales

Ante esta perspectiva, el Gobierno de Enrique Peña Nieto está intentando controlar daños por todas las vías posibles. El presidente se ha apresurado a entrar en contacto con Trump y ya ha acordado una reunión antes de la toma de posesión.

El objetivo declarado es abrir “un nuevo capítulo” en la relación bilateral y generar una agenda que minimice los daños.

“Hay lazos inseparables entre ambos países”, ha recordado Peña Nieto. El presidente, que transita por sus peores momentos de popularidad, intenta dar un mensaje de esperanza que no deja de sonar servil.