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Persianas, derechos y mercancías

Obama se mostró proclive a negociar, pero dijo que la reforma sanitaria llegó para quedarse. 

02 de octubre de 2013 a las 01:27 p. m.
Redacción La Voz
Persianas, derechos y mercancías

Que unos 800 mil empleados de la nación más poderosa de la Tierra fueran conminados en la madrugada de ayer a quedarse en su casa hasta nuevo aviso y sin su paga no dejó de causar sorpresa, pese a lo anunciado del efecto central de las pujas políticas entre el presidente demócrata Barack Obama y sus opositores republicanos abroquelados en la Cámara de Representantes. La falta de aprobación al presupuesto dejó sin fondos a la administración y produjo el temido cierre parcial del gobierno en el inicio del nuevo año fiscal. Pero aunque llamaran mucho la atención del mundo entero los carteles de " Government shut-down " que vedaban los ingresos al público a la Estatua de la Libertad de Nueva York, a diversos parques nacionales o a museos de todo el país, los trasfondos de la pelea que llevó a esta parálisis podrían dejar pasmado a más de uno. Sonó pintoresca una legisladora al advertir, cerca de la medianoche del lunes, que si el presupuesto era trabado y las "actividades no esenciales" quedaban suspendidas, los habitantes de Washington deberían acostumbrarse a montañas de basura y ratas más grandes y numerosas. Se celebró en las redes sociales un tuit adjudicado al equipo de la sonda espacial Voyager 2, en el que achacaba a la parálisis del gobierno un mensaje casi póstumo: "Adiós humanos. Arréglenselas por ustedes mismos".Sin embargo, al promediar la jornada de ayer, Obama recordó que el bloqueo presupuestario implicaba una pérdida de mil millones de dólares y que la "cruzada ideológica" de la oposición –que atribuyó a los ultraconservadores del Tea Party – podría asestar un duro golpe a una economía que no acaba de sanearse. El mandatario alertó que cuanto más dure la parálisis –cuyo antecedente más cercano databa de 1995-96, en el primer mandato de Bill Clinton– mayor será el perjuicio; en especial si se acercara a la fecha del 17 de octubre, cuando el Congreso volverá a tener protagonismo clave al expedirse sobre el techo de la deuda. Lo cierto es que mientras Obama se mostraba proclive a negociar ciertos puntos para destrabar la crisis, al mismo tiempo resaltaba el valor de una normativa que entraba en vigencia ayer mismo y contra cuya aplicación los sectores más conservadores forzaron este cierre de la administración: la reforma sanitaria. "Decenas de miles de estadounidenses mueren por no tener cobertura médica; mientras yo sea presidente no me voy a rendir", resaltó el jefe de la Casa Blanca sobre su reforma que "está aquí para quedarse". Habrá que verlo. La conocida como "Obamacare" estuvo demorada bajo toda suerte de chicanas desde 2010, pese a contar incluso con un fallo favorable de la Corte Suprema desde junio de 2012.En medio de un discurso en el que instaba a esa "fracción de la oposición" a deponer su actitud y no prolongar la parálisis, Obama resaltó que desde ayer millones de personas podían comprar su seguro de salud y aludió a un posible florecimiento de mercados en el rubro. Pero el costo promedio de esos nuevos seguros de salud, cifrado en 328 dólares, y los torpedos contra la ley, que no cesaron de lanzar compañías aseguradoras y otros "beneficiarios" de un negocio que ha evaporado legítimos derechos, dejan interrogantes. Algunas de esas dudas las recogió el cineasta Michael Moore en su documental Sicko , de 2007, donde desnudó inequidades de un sistema que mantenía hasta ahora sin ninguna cobertura a 50 millones de estadounidenses. Moore mostró en Sicko cómo operaron en el Congreso los lobbies de la "industria de la salud" y las decenas de millones de dólares invertidos para hacer naufragar el Medicare que impulsó y luego abandonó Hillary Clinton. Él advirtió que el Obamacare no es la panacea, pero es un paso. Quizá 26 millones de los 50 millones seguirán sin seguro aún con la ley, razonó el cineasta cuando en junio del año pasado la Corte ratificó la constitucionalidad de la norma. Pero opinó que el precedente vale para empezar a reconocer como derecho universal lo que hasta aquí se trata como simple pero valiosa mercancía. Tan valiosa es que legisladores que ven en el Obamacare la llegada del "socialismo soviético" exigieron tumbar la reforma como prenda de cambio para no bajar la persiana de medio país.