“Pepe” Mujica superstar
José “Pepe” Mujica está de vuelta de todo. Con 78 años y a menos de 10 meses de la finalización de su mandato no tendría sentido simular lo que no se es.
José "Pepe" Mujica está de vuelta de todo. Con 78 años y a menos de 10 meses de la finalización de su mandato no tendría sentido simular lo que no se es. Es más, parece dispuesto a redondear su gestión de la forma más coherente posible. La visita que realizó esta semana en Estados Unidos dejó clara esta postura. También dejó claro que goza de más popularidad fuera de su país que adentro de él. Su fama de presidente genuinamente humilde trascendió las fronteras y si bien no alcanza con eso solo para terminar de convencer a buena parte de los uruguayos (que tienen justos motivos para quejarse), sí abre puertas en el exterior. Pero, sobre todo, lleva periodistas a eventos a los que antes no habrían ido ni por casualidad.Hay quienes creen que el personaje se comió al estadista. En todo caso, se trata de un personaje amable, que no gritonea consignas revolucionarias ni maniqueas mientras se enriquece en el poder junto a familiares, amigos y favorecedores.En Estados Unidos fue recibido como prócer en el Banco Mundial, la OEA y la Casa Blanca. En cada una de esas paradas dejó frases para el recuerdo.Lo primero fue advertir que viajar a Estados Unidos y hablar con sus autoridades no implica renegar de sus convicciones."Seguro que alguien me va a decir: 'Vos que sos de izquierda aflojaste con el imperialismo'. No, no aflojé nada. Estamos tratando de vender un poco más de carne. Es que con antiimperialismo no vendemos pulpa", fue una de esas frases.Con toda lógica dijo que no se puede conseguir cosas a los gritos con Estados Unidos. Pero cuando le preguntaron por la relación de nuestra región con Washington respondió: "Lo que más le ha servido a América latina de Estados Unidos es cuando no se meten".¿Y qué posibilidades hay de que Uruguay se una al Tratado de Libre Comercio (TLC, iniciativa estadounidense de aspiración continental)? "Somos latinoamericanos, o salimos con ellos o no salimos". Después agregó: "Juntarme para joder a otros, no. Yo no pelo mondongo a uñas".También dio lecciones de humildad, como cuando dijo que "el hecho de que Uruguay sea de los países que distribuye mejor no es mérito de este gobierno. Siempre fue igual".Y evitó victimizarse, aunque tendría motivos para hacerlo: "Me comí un montón de años en cana, pero no por vocación de héroe. Me los comí porque me agarraron. Hay que desmitificar". Casi 14 años estuvo preso por la dictadura uruguaya; su mujer, Lucía Topolansky, 13.Es por todo esto que se puede jactar de que "el presidente anda por la calle, no le llenan la cara de dedos, no le dicen cualquier cosa".Durante la reunión que mantuvieron en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense lo elogió explícitamente: "He tenido el placer de reunirme varias veces con el presidente Mujica y estoy impresionado por el consistente progreso democrático que está realizando en Uruguay".El uruguayo le explicó a qué iba: "Venimos a buscar conocimiento, investigación en ciencias biológicas, principalmente agrarias. Este es el país más avanzado en el mundo, pero no queremos solamente enviar estudiantes aquí, porque se nos casan y las empresas americanas pagan mejores salarios. Tenemos que llevar profesores, aunque sea por un tiempo. Tenemos que buscar la sabiduría donde esté. En Alemania le dije lo mismo a la señora (Angela) Merkel y con la eficiencia que caracteriza a los alemanes formó un equipo de 10 mil jubilados calificados que van por un tiempo a Uruguay a compartir sus conocimientos. Pienso que a la larga eso vale más que la plata".Esto último se condice con lo que, tiempo atrás declaró en una entrevista que le hizo Antoni Traveria en El Periódico , de Cataluña."Aun aquellos que no podemos comulgar filosóficamente con el capitalismo estamos rodeados, cercados de capitalismo en todos los usos y costumbres de nuestras vidas. (…) Debo intentar otra cosa distinta; pero evitando la colisión, porque el choque es sacrificio humano. No se puede estar 30 o 40 años planteando la palabra revolución y que la gente tenga dificultades para comer. No podemos sustituir las fuerzas productivas de un día para otro, de la noche a la mañana ni en 10 años. Son procesos que necesitan la coparticipación de la inteligencia".

