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Para dar misa, el Papa afrontó una tormenta

En medio de una fuerte lluvia, Francisco visitó en Tacloban a sobrevivientes del tifón que el año pasado arrasó Filipinas. Se vio obligadoa acortar su estadía.

18 de enero de 2015 a las 12:01 a. m.
Agencia EFE
Para dar misa, el Papa afrontó una tormenta
Cumplió. Me demoré, pero quería venir para estar con ustedes, expresó Francisco (AP).

Manila. El papa Francisco afrontó ayer una tormenta tropical pero mantuvo todos sus actos para poder estar cerca y consolar en Tacloban, en la isla de Leyte, a los sobrevivientes del tifón Yolanda, que en noviembre de 2014 arrasó Filipinas. A pesar de que sabía de la tormenta tropical Mejala se abatiría sobre la localidad, una de las más afectadas por el tifón más potente de la historia y que causó más de ocho mil muertos, Francisco insistió en que "tenía que ir de cualquier manera".Lo mismo ocurrió durante el vuelo que lo llevaba a Tacloban, cuando el organizador de los viajes, Alberto Gasbarri, le comentó que se podría celebrar la misa en un lugar cerrado, debido condiciones meteorológicas de fuerte viento y lluvia incesante.Lombardi explicó que Francisco contestó: "Absolutamente no, tengo que estar con ellos y celebrar con ellos la misa".

Con impermeable

A pesar de la intensa lluvia, según el Vaticano, cerca 300 mil personas se dieron cita en la explanada del aeropuerto de Tacloban, protegidos sólo por un impermeable amarillo que proporcionó la organización y que fue el mismo que llevó el Pontífice durante toda su estancia en la pequeña isla del Pacífico.

“Tantos de ustedes han perdido todo. No sé que decirles. No tengo palabras. Sólo puedo guardar silencio. Sólo se les puede acompañar en silencio”, dijo emocionado.

El Papa explicó que cuando vio la tragedia que sucedía en Filipinas decidió que tenía que visitar ese lugar. “Me dirán que un poco tarde, pero vine para decirles que Jesús es el señor y que no nos defrauda”, añadió.

Francisco continuó con su homilía totalmente improvisada y dijo: “Me podrán decir ‘a mi me defraudó (Dios) porque perdí mi casa, mi familia, estoy enfermo’. Es verdad lo que me dicen y yo respeto sus sentimientos, pero lo miro ahí, clavado, y sé que desde ahí no nos defrauda”.

Según Lombardi, lo que se vivió en Tacloban fue algo muy profundo, ya que el Papa vivió y quiso vivir un momento difícil como el que estas personas viven frecuentemente.

Aunque el avión del Papa adelantó su salida de Tacloban de cuatro horas para evitar la llegada de la tormenta tropical Mejala, Francisco no canceló ninguno de sus actos.

El cardenal filipino Luis Antonio Tagle explicó que Francisco se conmocionó al escuchar los testimonios de las 30 familias con las que almorzó en la localidad de Palo, siempre en la isla de Leyte.

También pudo, a pesar del poco tiempo a disposición pues la tormenta se acercaba a la isla, visitar a una familia de pescadores y saludar a los fieles en la catedral de la cercana localidad de Palo.

“Nunca olvidaré la cara del Papa al escuchar a los que decían: ‘He perdido a mi padre, a mis hijos... Él sufría”, comentó Tagle.

Muerte y pésame

El Papa fue informado de la muerte de una chica durante la misa, cuando le cayó un andamio debido al fuerte viento y expresó su sentido pésame, rezó por ella y pidió poder contactar con los familiares, agregó el cardenal filipino.

La voluntaria filipina de 27 años murió al caerle encima un andamio para uno de los altavoces que habían sido colocado al lado del escenario en el que el Pontífice ofició misa por la mañana.

La mujer, identificada como Kristel Mae Padasas, murió en el Hospital de San Pablo de Tacloban.

Sigue el mal tiempo

La tormenta tropical de ayer, con ráfagas de hasta 130 kilómetros por hora, fue la primera del año.

El ojo de la tormenta estaba a sólo 50 kilómetros de distancia cuando el avión del Papa despegó. Se pronostica que la tormenta golpeará Manila hoy, día en que se espera una multitud de hasta seis millones de personas en la misa que celebrará Francisco en un parque.