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Paolo Gentiloni, una sombra a las órdenes de Renzi, en el Gobierno

El excanciller juró ayer y busca hoy el aval de los diputados. La crisis política impone sus urgencias.

13 de diciembre de 2016 a las 12:01 a. m.
El País, de Madrid
Paolo Gentiloni, una sombra a las órdenes de Renzi, en el Gobierno
Continuador. Gentiloni conservó casi el mismo gabinete de Renzi. (AP)

Roma. Se ha vuelto a demostrar. En Italia es más fácil cambiar de Gobierno que gobernar. En 48 horas, el presidente de la República, Sergio Mattarella, aceptó la dimisión de Matteo Renzi, se reunió con todos los grupos políticos –23, nada menos– y encargó formar un nuevo gabinete al hasta ahora ministro de Exteriores, Paolo Gentiloni, quien aceptó de inmediato. Quizá Gentiloni, romano de 62 años, descendiente de la nobleza, comunista católico en sus orígenes, político y periodista de formación, portavoz de Francesco Rutelli, el antiguo alcalde ecologista de Roma, ministro de Comunicaciones de Romano Prodi y de Exteriores en el Ejecutivo de Renzi, nunca soñó con verse allí. O no hasta que, hace una semana, Matteo Renzi estrellara su fulgurante carrera política en la curva cerrada del referéndum constitucional y Mattarella se pusiera a buscar un político dentro del anterior gobierno para encargarle la delicada misión de conducir un gabinete de transición.Un gabinete que sea capaz de sacar adelante una ley electoral y asumir compromisos tan urgentes como la reconstrucción de los pueblos destruidos por el terremoto. Aunque los periódicos italianos apuntaron en un primer momento que el elegido podría ser Pier Carlo Padoan, el brillante ministro de Economía, enseguida se vio que no era así. Ni Mattarella ni Renzi querían una figura de relieve que atrajese como un pararrayos las iras del Movimiento 5 Estrellas y de la Liga Norte, deseosos de ir cuanto antes a las urnas para aprovechar las secuelas del triunfo del No y el desbarajuste interno del PD de Renzi y de Forza Italia de Berlusconi. Se buscaba un político discreto, de perfil bajo. Y en el Gobierno de Renzi había bastante donde elegir. Tranquilo y con facilidad para los idiomas –habla inglés, francés y alemán–, va a necesitar más que paciencia y don de lenguas para capear el acoso de la oposición, que no le concedió ni media hora de cortesía. Nada más conocerse que había recibido el encargo para formar gobierno, empezó a recibir un aluvión de críticas. Unas hacían alusión a su bajo perfil político. Otras, al hecho de que, pese a la gran participación en el referéndum, otra vez alcance el gobierno un primer ministro no elegido por los italianos, el cuarto en cinco años tras Mario Monti, Enrico Letta y el propio Renzi.Al jurar ayer como primer ministro, Gentiloni dijo que su prioridad será ayudar a sancionar una nueva ley electoral que permita convocar a comicios el año próximo para poner fin a la crisis política. El proceso de ratificación del nuevo gobierno por ambas cámaras comenzará hoy en Diputados.