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Palmira y Ramadi, dos victorias clave para los yihadistas

El Estado Islámico consolida posiciones en la provincia siria de Homs y a escasos 100 kilómetros de la capital de Irak. Inquietud de diferentes gobiernos.

22 de mayo de 2015 a las 12:01 a. m.
Agencias Télam, EFE y AP
Palmira y Ramadi, dos victorias clave para los yihadistas
En Peligro. Como la vida de cientos de rehenes, el patrimonio cultural de Palmira está hoy en manos de milicianos del EI. (AP).

París, Beirut, Bagdad. Siria y la Organización de Naciones Unidas (ONU) hicieron ayer un desesperado llamado a la comunidad internacional para evitar la "enorme pérdida para la humanidad" que constituiría la destrucción de las ruinas de Palmira a manos del Estado Islámico (EI), luego de que el grupo yihadista tomara ­control el miércoles de esa ­antigua ciudad.

[Video: https://www.youtube.com/watch?v=zcoOtkJmJUs]

La ocupación de Palmira, con sus templos, columnatas y teatro de la época romana, de dos mil años de antigüedad, dejó, según dijo ayer una ONG, más de la mitad del territorio sirio en manos del EI, y llegó días después de que el grupo armado fundamentalista extendiera también sus conquistas en el vecino Irak.

También ayer, el EI tomó Al Walid, el último paso fronterizo hacia Irak que seguía bajo control del ejército sirio, luego de que fuera abandonado por las tropas regulares. El cruce conecta la provincia de Homs, donde está Palmira, con la iraquí de Al Anbar, cuya capital, Ramadi, fue capturada por los islamistas días atrás.

Pese a los alarmantes avances de los islamistas, el presidente Barack Obama dijo en una entrevista difundida ayer que Estados Unidos no está ­perdiendo la guerra contra el EI, cuyas posiciones en Irak y Siria está bombardeando desde al año pasado sin haber podido frenar a la milicia radical sunita.

En Francia, en tanto, el presidente François Hollande se sumó a las expresiones de alarma por el progreso del EI en Siria, y dijo que el mundo debe “actuar” tanto para salvar a Palmira como para detener a los yihadistas.

Tras la toma de la ciudad siria por el EI, poco se sabía sobre lo que los extremistas estaban haciendo en el interior de la urbe moderna y en su parte antigua, que está en la periferia sudoccidental. Un residente, Zaer al Jalediya, dijo a la agencia de noticias EFE que la aviación siria bombardeó ayer algunos barrios de la ciudad, ubicada en la provincia de Homs, en el centro-este de Siria.

El hombre agregó que hubo choques aislados entre los efectivos gubernamentales y los radicales en áreas próximas a Palmira, pero de poca importancia, porque el grueso de las tropas y sus milicias aliadas se replegaron anteayer ante la ofensiva del EI.

Las Fuerzas de Defensa Nacional, milicianos progubernamentales, ayudaron a evacuar a los civiles de la población, pero Al Jalediya destacó que muchos ciudadanos no pudieron escapar. “Palmira es la cuna de la civilización humana. Pertenece a toda la humanidad, y creo que todos deberíamos estar preocupados por lo que está ­sucediendo”, dijo ayer la directora general de la Unesco, Irina Bokova, quien desde hace días lidera llamados al mundo para proteger la histórica ciudad.

En un comunicado difundido por Internet, el EI proclamó ayer su conquista de Palmira, estratégicamente ubicada en la encrucijada de rutas que van a Damasco y Homs, hacia el Oeste, y a Irak, hacia el Este.

Partes bélicos

El comunicado dijo que los “soldados” del EI también tomaron el aeropuerto y la prisión central de la ciudad, “dejando grandes cantidades de muertos cuyos cuerpos llenan las calles”. Las ruinas de Palmira son uno de los sitios arqueológicos de mayor renombre en el mundo, y existen temores de que los extremistas las quieran destruir como hicieron este año en Irak con la ciudadela de Nimrud y de Hatra y estatuas en Mosul.

Antes del inicio de la guerra en Siria, en 2011, miles de turistas visitaban la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y llamada por los sirios “La Novia del Desierto”.

Por otro lado, el EI se anotó ayer otra victoria en Irak al romper, al este de la ciudad de Ramadi, la línea de defensa de las fuerzas de seguridad, que estaban apostadas a lo largo de la ruta que conduce a la capital, Bagdad, informaron testigos y fuentes militares.

En Rusia, en tanto, el pre­sidente Vladimir Putin recibió ayer al primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, a quien le ­ofreció aumentar la ayuda militar de su país para frenar el avance de los extremistas sunnitas. La caída de Ramadi asestó otro durísimo golpe al gobierno del chiíta al Abadi y amplió su control de la provincia oc­cidental de Al Anbar, la más grande de Irak, luego de que el Ejército lograra recuperar la norteña ciudad de Tikrit, la capital de la provincia de Saladino, que estaba en manos del EI, en marzo pasado.

“La situación es muy crítica después de que los combatientes lograran invadir nuestra línea defensiva en Husaiba”, dijo el jefe policial Khalid al Fadawi.