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Otros actores mismo escenario, ¿idéntico fin?

A poco de elecciones legislativas y bajo presión de distintos sectores, la “guerra contra el terrorismo” se reinventa, con nuevos intérpretes y otras tantas incertidumbres.

14 de septiembre de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Otros actores mismo escenario, ¿idéntico fin?

En su mensaje del miércoles por la noche, en vísperas del 13° aniversario del 11-S, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, trató de remarcar diferencias entre sus políticas y estrategias y las de su predecesor en la Casa Blanca, George W. Bush. Al promediar su segundo mandato y ante crecientes exigencias de la oposición republicana y de algunos sectores de su propio partido, Obama reveló alcances de su plan contra los yihadistas del Estado Islámico (EI), convertido en el nuevo "mayor enemigo".Obama se encargó de recordar en su discurso los repliegues de miles de soldados de Irak y Afganistán, en cumplimiento de promesas preelectorales de 2008, que contribuyeron a su logro del prematuro Nobel de la Paz.También subrayó que su país no actuaría solo ni habría reenvío de tropas a una batalla contra los islamistas que desplazaron en protagonismo, golpes de efecto, recursos económicos y brutalidad a la red Al Qaeda. De esa red –hoy atomizada– se escindió el EI hace un puñado de años en Irak, para diseminarse desde ese país hacia Siria y parte del Líbano. Fue la retórica antibélica uno de los puntales en que Obama basó su campaña para convertirse en el primer afroamericano en llegar a la Casa Blanca. Con maquiavelismo, el propio EI se lo recordó al mandatario en uno de los espeluznantes videos que mostraron la decapitación de periodistas estadounidenses.Las guerras de la Casa Blanca en tiempos de Obama tuvieron hasta aquí el signo del mando a distancia, con ataques selectivos ejecutados por drones que, sin embargo, erraron demasiadas veces el objetivo e impactaron en civiles.Hasta ahora, Obama intentó desmarcarse del unilateralismo extremo de su antecesor y defender intervenciones con un papel en apariencia secundario, como en Libia, o a través de ejecutores locales cuyo apoyo no terminaba de blanquear, como en Siria.Algunos párrafos del miércoles, prometiendo atacar al enemigo "dondequiera que esté", o atribuyendo a su país poco menos que una misión divina en este mundo azotado por amenazas que Estados Unidos construyó o alimentó en su momento, fueron para muchos un deja vu. Está claro que el estilo de Obama anunciando inminentes ataques no sólo en Irak sino también en Siria dista mucho de la arrogancia de Bush anticipando bombardeos sobre Bagdad en 2003. Pero a poco de elecciones legislativas y bajo presión de distintos sectores, la "guerra contra el terrorismo" se reinventa, con nuevos intérpretes y otras tantas incertidumbres.