Otra muerte agrava el caos en Missouri
La policía de Saint Louis mató a un joven negro que habría robado un comercio y que estaba armado con un cuchillo. Esto profundiza las protestas que comenzaron la semana pasada por un presunto caso de “gatillo fácil” contra un chico afroamericano desarmado.
Washington. La muerte de otro joven negro a manos de la policía profundizó ayer la tensión y las protestas en el estado de Missouri, donde ni siquiera el despliegue de tropas ha podido devolver la calma.
Una multitud, algunos entonando “las manos están arriba, no disparen”, se congregó anoche en el lugar donde policías municipales de Saint Louis le dispararon a un hombre que blandía un cuchillo tras reportarse un robo en una minimercado. El sospechoso murió.
[Video: https://www.youtube.com/watch?v=CmqHVKNZkhM]
Los hechos ocurrieron a pocos kilómetros de Ferguson, donde la semana pasada un policía mató a tiros a Michael Brown, un joven negro de 18 años desarmado, lo que desató varios días de protestas. En el marco de esos reclamos, ayer mismo fueron heridas de bala dos personas, al tiempo que 78 fueron detenidas.
En cuanto a la muerte de ayer, Ed Kuntz, capitán de la policía de Saint Louis, dijo que los agentes respondieron al reporte del robo a un comercio. Agregó que el sospechoso, de 23 años, tenía en la mano un cuchillo y se negó a tirarlo.

El jefe de la policía, Sam
Dotson, sostuvo que el hombre se comportaba de forma errática y que les dijo a los agentes que acudieron a la emergencia: “Dispárenme ya, mátenme ya”. Los policías abrieron fuego cuando el hombre levantó el arma y avanzó hacia ellos.
Robert Addison, de 36 años, quien dijo que fue testigo de los hechos, expresó que el sospechoso imprecó a los policías mientras les decía: “Tendrán que matarme”.
Los dos policías fueron colocados en licencia administrativa mientras se realiza la investigación del caso, pero Kuntz dijo que al parecer los disparos fueron justificados. No se reveló de inmediato la identidad del fallecido ni de los agentes.
No obstante, una multitud se congregó en el lugar aproximadamente una hora después de los hechos. Algunos coreaban: “Las manos están arriba, no disparen”, frase que se convirtió en el lema de los manifestantes en Ferguson.

Otro día de violencia
Entre la noche del lunes y ayer, centenares de personas volvieron a ocupar la avenida West Florissant, epicentro de las protestas en Ferguson. La manifestación comenzó de forma pacífica, pero terminó con enfrentamientos entre manifestantes y policía y el uso de gases lacrimógenos.
“Los manifestantes pacíficos no son el enemigo, ellos no. Pero hemos tenido disparos. Dos personas tuvieron que ser trasladadas a un hospital y quienes les dispararon no eran agentes”, explicó Ron Johnson, capitán de la patrulla de carreteras.
Johnson, encargado de supervisar la seguridad de Ferguson, apuntó que la gran mayoría de los manifestantes se había comportado de modo pacífico, pero un “grupo de delincuentes” aprovechó la ocasión para atacar a la policía con cócteles molotov. A los detenidos se les secuestraron dos armas de fuego, agregó.
Según dijo, algunos de los manifestantes se habían desplazado a Ferguson desde lugares tan lejanos como Nueva York y California, ante la notoriedad nacional que adquirieron los disturbios.
El despliegue del lunes de tropas de la Guardia Nacional, la milicia estatal que suele movilizarse en catástrofes naturales y para afrontar situaciones de desorden público, no sirvió para calmar las protestas, que se iniciaron el 10 de agosto, al día siguiente de la muerte del joven Michael Brown.
Desde Nueva York, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) se mostró alarmado por las amenazas y el arresto de 11 profesionales durante las protestas en Ferguson.
“El acoso y las detenciones de periodistas tienen que parar. Desde los altos mandos tienen que ordenar a las fuerzas de seguridad que permitan trabajar a los periodistas”, manifestó el subdirector del CPJ, Robert Mahoney.

